Para siempre

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martes, 29 de noviembre de 2011

El Inicio

Mil disculpas por enorme atraso pero tuvo muchisimos problemas este año y espero que el proximo me vaya mejor mil gracias por su pasciencia, espero ponerme al dia pronto.

Que disfruten este cap.

XOXO.                                                            




                                                            







Para muchos podía ser un día como cualquier otro pero para ella era el inicio de una nueva vida, habían pasado semanas  desde  que se había recluido en su antiguo departamento  para no olvidar sus orígenes, no lo había hecho con el fin de ahogarse en la pena sino todo lo contrario, para ella era el inicio de una nueva vida.

Abrió las cortinas de par en par para que la luz entrara en ese pequeño espacio que en un tiempo fue su hogar y que ahora sería solo un recuerdo que se juró no olvidar, ya que el que se olvida de sus errores pasados tiende a volver a cometerlos.

Tomó un pequeño bolso en el cuál echó algunas partencias, solo lo necesario para lo planeado. Ya no necesitaría su ropa, era demasiado escandalosa para sus propósitos, aunque no había decidido dejar del todo su profesión. Sí se juró enfocarlo en otra clase de clientes, ahí estaba el punto de la I y para eso necesitaría cambiara su aspecto y todo su guardarropa.

No pretendía dejar atrás. Solo adaptarse a las circunstancias, durante mucho tiempo se preguntó lo que significaba esa palabra. La psicóloga del ultimo albergue en el que estuvo le hizo referencia a que ella solo había sido víctima de las circunstancias, lo cual en su momento no comprendió pero en este punto de su vida supo lo que significaba y se dijo que ya no sería más victima de la misma sino que la usaría a su favor.

Analizó durante semanas los pros y los contras de su situación y las circunstancias en las que se encontraba, de ahí el hecho de que seguiría en la misma línea de trabajo pero dirigida a otro tipo de clientes de los cuales no solo sacaría dinero sino que también posición y status en las altas esferas del   upper side, usaría todas las armas que la vida le dio para conseguir sus objetivos.

Salió del viejo edificio y se encamino al inicio de su nueva vida, lo primero que hizo fue comprar un móvil y llamar a quien sabia le ayudaría con su primera tarea.

_Alice, hola si soy yo, no no pasa nada solo que necesito de tu ayuda_ se quedó en silencio esperando la respuesta, la cual llego un par de segundo después de haber formulado la pregunta.

_Si dime en que te puedo ayudar? Aparte de no estorbar_ Isabela sintió una punzada de remordimiento por como la había tratado el día que habían ido en su rescate, aun así no  se arrepentía ya que no quería que nadie viera el estado en el que se encontraba, nadie tenía que saber nunca lo que le había afectado el que él se marchara.

_Lamento lo que paso pero era necesario que me quedara sola para analizar mis opciones y el rumbo que tomaría mi vida de ahora en adelante, espero poder compensarte y como muestra de buena voluntad_ Inspiró profundamente antes de continuar para que pareciera que era un gran esfuerzo lo que diría a continuación_ Te invito a un día de chicas, ya sabes spa, compras ,salón.

Tuvo que retirarse de la bocina o auricular para evitar sufrir daño en el oído.

_¿Estás hablando en serio,? No lo puedo creer! ¿Qué hiciste con mi amiga y quien eres tú? Si que te hizo bien el largo descanso que te tomaste para re direccionar tu vida.

Isabella suspiro no de buen agrado pero sabía que tenía que comenzar a nivelar sus prioridades para lo que tenía en mente tenía que cuidar su aspecto y nadie mejor que Alice para eso, después de todo era lo más cercano a un familiar que tenia.

_¿Dónde te encuentras?,  Yo estoy saliendo del departamento ¿qué te parece si tomas el metro y nos vemos en el centro comercial que se encuentra cerca de Park Avenue?

Isabella hizo un cálculo para saber en cuanto tiempo llegaría, tenía demasiada hambre y el olor de los  hot dogs   le hicieron agua la boca.

-Tengo que tomar dos líneas así que llego como en 1 hora aproximadamente, ¿te parece bien?

_Si, si está bien, así paso a ver a Jasper a su nueva oficina para decirle que no llegare hasta la noche para que no se preocupe.

Isabella tragó fuerte al imaginarse todo lo que estaría planeando  su pequeña amiga  para llevarse todo el día en ello. Decidió que después de todo se lo debía por lo que no puso objeción y se propuso degustar su perrito caliente como si fuero alta cocina.

Después de la hora mencionada. Isabella llegó a la entrada del enorme centro comercial el cual contaba con 5 pisos en los cuales se encontraban diversos aparadores de los mejores diseñadores y restaurantes de alta cocina, las puertas se abrieron al momento que el sensor notó su presencia, por lo que comenzó a caminar sobre los pisos de mármol del lujoso lugar.

Al principio se dijo que era demasiado para ella, había demasiado lujo, figuras que daba miedo mirar por miedo a que con un ligero roce se vinieran abajo.

Entró en un par de tiendas pero las miradas desdeñosas de las vendedoras le hicieron ver que no era bienvenida debido a su aspecto, lo que le hizo reír para sus adentros ya que nunca había considerado medir a las personas por la cantidad de dinero que llevaran si no la forma de actuar ante el dinero mismo y los ricos se mostraban tan vulgares en presencia del dinero que pensó nunca serian mejor que ella.

Decidió esperar a Alice en una de las cafeterías que se encontraban en el tercer nivel-,fue el más modesto aunque un simple café negro le costó 5$

La chica que la atendió le ofreció una sonrisa agradable como dando a entender que sabía cómo se sentía y vio que en el broche con su nombre ponía Liza.

_¿Liza me podrías por favor traer un panecillo de arándano para o acompañar mi café?


La chica le devolvió la sonrisa y con un asentimiento se dio la media vuelta y se dirigió a la amplia vitrina donde se encontraban los postres,  Cogió uno, lo puso en un pequeño plato y lo colocó en la mesa junto al café.

_Si necesita algo  mas, no dude en solicitarlo, estaré encantada en servirle.

A Isabella le agradó mucho más la chica, ya había pasado mucho tiempo desde que alguien le había sonreído con tanto calor humano en el gesto.

Después de un rato se cansó de esperar  y decidió que caminar un rato le  ayudaría a despejar mas su mente para agregar más ideas a  todas las que tenia y así lograr en menos tiempo  sus objetivos.

Llegó hasta el extremo sur del mall el cual tenia una vista hermosa de toda la ciudad. Había algunas personas con niños observando como se ocultaba el sol entre los edificios para dar paso a la luna, se recargó en el barandal de uno de los ventanales que cubrían todo lo alto y ancho de la vista, y decidió que desde ahí se veía la inmensidad de la ciudad cuan grande era y al igual que las demás personas miro como el sol desaprecia  entre los edificios.

A lo lejos vio un helicóptero que avanzaba en dirección del sol y pareciera que se estrellaría con él si no se detenía hasta que en un momento dado solo fue un punto en el horizonte y después nada.

Se dijo que así mismo pensaba desaparecer su antigua ella para renacer como la luna inmensa grande que nadie pudiera ignorar a su paso, bajo la vista para ver como miles de personas avanzaban en distintas direcciones sumidos en sus preocupaciones.

Se giro y contemplo  a su alrededor como ahí también las personas caminaban sin cesar de un lado a otro buscando algo que los hiciera feliz, un perfume, una joya algo que el dinero pudiera comprar.

Miro como las chicas que la habían desdeñado por su atuendo salían de la tienda al parecer era su hora comer, y le dedicaban las mismas miradas que anteriormente le habían dedicado en cuanto  cruzó la puerta de la tienda de ropa exclusiva.

Rió para sus adentros ya que no sabían que ellas nunca serian mas que ella ya que no pensaba dejarse llevar por los excesos y jamás mediría  alas personas por la cantidad de ceros que tuviera  su cuenta.

Tan sumida estaba en sus pensamientos que no vio cuando una persona se le acerco por atrás hasta  que esta la sorprendió con estrepitoso chillido muy conocido para su pesar.

_Bella que bueno que llegaste, mira ahora mismo no tenemos tiempo para todo lo que tenia planeado pero podemos empezar a platicar y ver cuales son tus planes, de ahora en adelante._

_Vaya veo que no has cambiado, y si tienes razón ya me imagino cuales eran  tus planes y no tenemos tiempo para ellos, por el momento necesito ropa nueva ya que la que tenia la deje para que la donaran a un albergue además de que no me servia para mis propósitos.

_Me encanta verte tan dispuesta, hay tanto que podemos hacer solo dime que estilo y yo me encargo de todo. No mejor no yo misma te diré que estilo te queda, para lucir más chic y más ala ultima moda, algo sofisticado te quedaría bien.

Isabella vio las vestimentas de su amiga y tuvo que admitir que el conjunto le quedaba a la perfección pero a ella no se le vería igual con sus poco proporcionado cuerpo, tuvo un pensamiento de que tal vez se haría una cirugía para aumentar el busto, pero lo desechó al momento de haberlo pensado, ya que eso requería hospital y era al ultimo lugar que iría.

Se dejo arrastrar por Alice, por las tiendas que encontraron abiertas, no dejaron una sin visitar hasta que llegaron a las que le habían hecho mal gesto por su aspecto a lo que Alice entro al desquite, con su singular buen estado de animo. Y su lengua de dos filos, le  pareció que fue ayer cuando la encontró en aquel callejón, a la mano de dios.

Se pregunto en ese momento que hubiera pasado si sus decisiones hubieran sido distintas, si esos ojos castaños no la hubieran ablandado a tal grado de sentirse responsable por su persona a pesar de apenas haberla conocido.



Isabella estaba de pie junto a la ventana, obser­vando cómo la lluvia azotaba NY, mientras su amiga la observaba con mirada de preocupación. Sabía que su rostro mostraba la tensión que le producía la decisión que tenia que tomar y, una vez más, había vuelto a perderse en sus pensamientos. Con sólo veinticuatro años, debería tener una visión más despreocupada de la vida, pero la presión que soporta­ba era un peso dos veces mayor del que podrían cargar la mayoría de las mujeres. Y lo peor era que solo ella sabia cuanto peso venia cargando, era indispensable que así siguiera en el mundo que pensaba entrar podría tener repercusiones y había demasiado en juego y solo ella era la única responsable, no estaba dispuesta a arrastrar a Alice en ese turbulento juego, sabia que en cuanto Alice se enterara tal vez no le agradaría la idea pero era mejor así.

Ya había hablado con Jasper al respecto y el se haría cargo de los asuntos legales, con un intermediario que jamás sabría de la existencia de Isabella.

Es lo mejor se repetía así misma, pero no acababa de convencerse ya que le parecía demasiado doloroso.

Tan ensimismada estaba que no se dio cuenta cuando Alice entro a su recamara y tenia mucho tiempo viéndola, y se dio cuenta que había pasado demasiado tiempo y no se había percatado de los cambios que habían surgido en Isabella,.

Cuando ellas se conocieron Isabella si bien nunca fue  gorda tenia su cuerpo  con formas y un brillo en los ojos, que no supo decir ella cuando fue que lo perdió, se reprendió a sí misma por no haberse dado cuenta a tiempo que Isabella la necesitaba, que había tenido que recurrir a la prostitución para poder comer, y ella envuelta en su burbuja de cristal no había estado ahí para ella cuando mas la necesito.

Sintió un nudo en la garganta se acerco a ella para pudiera percatarse de su presencia y a pesar de su estatura le rodeo los hombros  e inclino su cabeza en el pecho de Isabella, ella en un principio se sorprendió por el hecho de que no la había notado entrar y el abrazo no la sorprendió tanto ya que sabia lo efusiva que era la enana.

Pero cuando sintió los sollozos  y su cuerpo comenzar a temblar se preocupo y trato de deshacerse de su agarre._Perdón_ dijo entre  sollozos_ Perdóname, por favor _ logro articular antes de soltarse a llorar mas intensamente.

_Que pasa enana, que tienes_ le pregunto sin recibir respuesta, solo los sollozos que cada vez eran más fuertes hasta convertirse en un verdadero llanto.

_Dime que esta mal Alice por favor me estas asustando_ Le dijo pero en lugar de intentar desasirse la apretó mas a ella para tratar de calmarla.

La arrastro con ella hasta la cama y la hizo sentarse junto con ella una enfrente de la otra para poder ver su rostro y de esa manera intentar descubrir que le sucedía.

Después de un largo momento por fin Alice se calmo, y poco a poco se separo de Isabella pero siempre con la cabeza gacha. Isabella le levantó el rostro con las yemas de los dedos y al mismo tiempo tomo una caja de pañuelo de papel y se lo puso en su regazo, Alice lo tomo y comenzó a limpiarse las lagrimas que todavía caían por su rostro pero con menos intensidad que al principio.

Una vez que por fin se calmo Isabella le trajo un vaso de agua para que terminara de calmarse. Y espero a que se lo terminara, para comenzar el interrogatorio.

_Ahora si, puedes decirme que tengo que perdonarte?.

Alice respiro hondo y con los labios aun temblorosos comenzó a explicarse_ Bella nos conocemos desde hace mas de una década y aun así con todo lo que hemos pasado juntas, no fui capaz de ver que estabas en problemas. Tu siempre as estado para mi tanto en las buenas como en las malas, me as apoyado en los momentos más oscuros de mi vida y yo………_comenzó a temblarle la voz de nuevo_ y.. ,No pude darme cuenta de cuanto me necesitabas, de lo mucho que estabas sufriendo, de la necesidad que tenias.

_Pero es……. _ Comenzó Bella pero Alice levanto la mano para acallar su replica.

_No trates de negar, lo que es obvio a la vista de todo el mundo, hasta Jasper se dio cuenta antes de mi no se como fue que deje que llegaras a tocar fondo, y no hacer nada.

Isabella la escucho  en silencio y aunque intento detener su diatriba Alice constantemente se lo impedía, de una u otra manera, Isabella respiro hondo y la dejo terminar.

_Sé que te sientes mal por no haber estado ahí, pero si te sirve de consuelo fueron mis malas decisiones las que me colocaron en esa situación pude haber recurrido a ti, para que me ayudaras y en lugar de eso como siempre decidí hacer esto sola y ve como resulto._ Respiro hondo para poder seguir._Intentaré de ahora en adelante apoyarme mas en ti cuando sienta que ya no puedo, y me este metiendo en problemas, ok? _Dijo en tono conciliador, y ala vez con un sentimiento de culpa, ya que sabia que pudo haber pedido ayuda pero era demasiada su soberbia que prefirió las calles a depender de nadie.

Y ahora despues de haberle prometido que intentaria acudir a ella cuendo estuviera en problemas estaba haciendo justo lo contrario al haber recurrido,  jasper y a un perfecto desconocido antes que a ella.

Se abrazaron un largo rato en  el cual Isabella en silencio pedía perdón a su única amiga, estarle mintiendo pero ala vez se sentía aliviada de no tener que involucrarla mas en el asunto.

Ambas salieron de la habitación hacia la cocina donde se sentaron a contarse anécdotas de su juventud, y entre risas y de vez en cuando lagrimas se paso la mayor parte de la noche, cuando por fin se fueron a dormir una de las dos sentía tranquila por creía que el mañana lo arreglaría todo y la otra solo se fue a intentar dormir otra noche con la esperanza de no tener pesadillas y con la incertidumbre de sí el mañana seria el comienzo del fin o el fin de lo que comenzó hacia mucho tiempo atrás.

Después de revolverse en su cama sin poder dormir Isabella decidió levantarse. Contempló las estancias abiertas y demasiado grandes antes de andar hacia las puertas de cristal que conducían al balcón. Las abrió, salió fuera, estremeciéndose ante el aire fresco, observando mientras los copos de nieve creaban una cortina de blanco ante ella.

Suspiró mientras se envolvía entre sus brazos y se frotó con ellos, incapaz de entrar todavía. Aquí se sentía protegida, en el gélido viento y la nieve cayendo. Y se preguntaba si podría excluir la repentina oscuridad deprimente que la rodeaba.  Girándose, volvió a entrar en el apartamento, cerrando las puertas detrás de ella. El teléfono sonó en la mesita de noche y contestó enseguida para evitar que Alice despertara. Cogiendo el inalámbrico miró el número que se mostraba. El móvil de Emmett. No tenía ganas de hablar con él esta noche. O esta mañana. ¿Por qué destruir los recuerdos de una bella amistad con una relación que sabia de antemano que no-funcionaria ya que solo uno de los dos amaría, y el solo amaba una imagen que evocaba un recuerdo? Puso el teléfono otra vez en la base y le bajo el volumen para que solo pudiera vibrar.

Sacándose la bata la dejó al pie de la cama y deslizó las sandalias de los pies. Acomodó las sabanas que se habían desacomodado mientras  el teléfono seguía vibrando.

Miro hacia los ventanales y pudo ver los primeros rayos del sol entre los edificios.

La noche había acabado demasiado pronto. Intentó sonreír ante el pensamiento, pero en cambio una lágrima cayó lentamente por su mejilla





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Habían pasado varias semanas desde que había salido de NY y añoraba regresar a la gran manzana a parte de que había descuidado los negocios que ahí tenia sabia que por el bien de la empresa y su muy planeada vida personal tenia que poner tierra de por medio antes de que pasara a mayores no había pretendido sentir tal necesidad del calor de un cuerpo femenino como lo sintió en cuanto tomo la decisión de dejarla partir.

Subió la cortina de la ventanilla para ver como se asomaba en el horizonte la ciudad, y sus rascacielos pero le había servido de mucho que sus negocios en Chicago habían tenido necesidad de sus estrategias para negociar y luego había tenido que partir a Europa para poner las cartas sobre la mesa con la familia Volturi quienes desde que el tenia uso de razón eran la realeza en lo que se refiere a la mafia se sabia incluso que el mismo Al Capone en su tiempo temió ser visto como enemigo suyo.

Por lo que prefería no ponerse de por medio a menos que deseara morir lento y dolorosamente a manos de los múltiples, asesinos y verdugos del familia de Volterra.

En cuanto se subió al auto que lo esperaba dio indicaciones para que lo llevaran a su antiguo departamento necesitaba darse una ducha y descansar había decidido que se tomaría unos días para él y nada de negocios ya había tenido bastante de eso en Chicago.

_Sam me tienes lo que te pedí?

Le había regresado su puesto a Sam después de un acto heroico de su parte pero ahora aparte de ser uno de sus guarda espaldas era su chofer e investigador.

_Si, señor todo esta en el folder que esta debajo de su asiento.

Edward se inclino para meter la mano debajo del asiento y tomo el folder, y reviso cada una de las hojas y fotos que ahí venían. Noto un gran cambio en su apariencia siempre le habia parecido guapa pero ahora respladecia con esa ropa y el peinado el color de cabello era el mismo pero tenia un brillo especial que resaltaba el color chocolate con sus ojos. Y  entonces lo vio, justo alado de ella en una mesa sentados muy juntos el tenia su brazo sobre el respaldo y la mano caia sobre su hombro la miraba de una manera muy significativa para que solo fueran amigos y ella se veia comoda con el.

Con la cara crispada con los nervios pregunto._Quien es Emmett McCarty?


Sam noto el timbre irritado de su voz y con mucha cautela tratando de medir el estado de animo por el retrovisor contesto._ Si gusta seguir leyendo el informe ahí viene toda la información de él y su trabajo.

_Ya sé que aquí viene toda su vida, lo que pregunte es que es él para ella, que relación tiene, y de donde salió, anteriormente ella no tenia a nadie mas que a la compañía de Whitlock.

_Eso todavía se esta averiguando pero en realidad  la relación es con Whitlock.

_Que tiene que ver con Whitlock?

_Todavía necesito confirmar la información pero al parecer fueron compañeros en el colegio.

Al seguir ojeando el contenido del folder descubrió una foto de Isabella del brazo de Emmett muy sonriente al parecer salían de algún evento, ella tenia una de sus manos sobre el bícep de él y lo miraba con ojos de ternura, como si mirara a alguien muy querido.

Apretó los dientes mientras el enojo aumentaba en su interior, oscuro y salvaje. Un enojo que luchaba por mantener contenido, simplemente porque había otras emociones, igual de intensas, igual de oscuras, que venían con ello.

Cuando abandonó la limosina  inspiró un duro y salvaje aliento y se prometió que iba a permanecer tan lejos de esa compañía como fuera posible. Porque le hacía desear, y lo que deseaba, lo sabía, ella nunca se lo daría. Y aunque se lo diera de ninguna manera lo podría tomar.



Se metió a su departamento y decidió tomar un largo baño, dejo el folder en el escritorio de su despacho el cual se encontraba en la primera puerta ala izquierda, decorado como la oficina de un  contable con innumerables libros de contabilidad y administración colocados en orden sobre un librero de madera de encino con grabados estilo Louis XV. El librero ocupaba toda la pared que estaba detrás del escritorio por lo que la persona que se sentaba en él le daba la espalda.



Tenia una mesa para té en la esquina derecha donde se encontraba un juego de cafetera y todos los utensilios para preparar el mismo así como una vajilla de para 4 personas, la mesa era de madera con las patas curvas y la superficie tenia una placa de mármol que le habían enviado como regalo hacía algunos años.



Sobre el escritorio una computadora de ultima generación junto al teléfono era todo lo que adornaban el mismo, era demasiado austero, para una  persona con semejante cantidad de dinero.



El intruso entra en el departamento con una llave que le  había sacado ala original años atrás con la que podía entrar al departamento en los horarios que sabia que no había nadie.

Lo había visto salir hacia menos de una hora y sabia por su agenda que no regresaría hasta después de la medianoche, por las altas ventanas se veía el sol ocultándose tras los edificios anunciando el crepúsculo.

El intruso se movió por el departamento a sabiendas de que no había nadie que pudiera impedir su entrada, sabia de antemano que estaría solo para lo que había venido.

Observó, y consideró lo que vio. Edward Masen no era un hombre conocido por sus debilidades, y no era un hombre conocido por su estupidez. Lo había demostrado muchas veces, una y otra vez. Y su familia había sido una de las que lo habían subestimado y habían pagado caro su error.

El no conocia la derrota sin llevarse a su contrincante entre las patas. Por lo que debería de ser más astuto que él y más hábil en el modo de escabullirse.

Era un hombre que sería muy difícil de destruir, y se había fijado esa meta desde hacia mucho tiempo, tiempo paladeo esta palabra en su boca y sintió el degustar del triunfo anticipado.

Destruir a Edward era esencial. Ponerle de rodillas, obligarlo a sufrir. Eso era todo lo que importaba. Tenia que pagar por el sufrimiento que había inflingido al atravesarse en su camino.

¿Pero dónde era el mejor lugar para golpear?

Lo que Edward había hecho descansaba exclusivamente en sus hombros y él era el único que tendría que sufrir por aquello. Tenía que sufrir por ello; no había otra opción. Lo vería destruido y en agonía la muerte era demasiado buena para él.

Edward no era un hombre que conociera el remordimiento. No era un hombre que entendiera el sufrimiento que otros tenían que tratar. Porque no se preocupaba por nadie excepto de sí mismo. Si sólo, si sólo hubiera una debilidad para encontrar. Entonces se haría justicia. Entonces, Edward entendería que jamás debió intervenir en su camino.

El objetivo era destruir a Edward Masen. Ahora, debía  encontrar la herramienta.

En cuanto tomo el folder y comenzó a leer supo que había encontrado la herramienta y el sabor de la venganza volvió a subir a su paladar y lo pudo degustar con mas intensidad que antes.

Tomo fotos de la mayoría de los documento y los dejo todos donde los había encontrado sabia que para llevar a cabo su cometido tenia que ser demasiado meticuloso con todo lo que toco y dejo el departamento tal y como lo había encontrado a su llegada. Salió cual serpiente entre los pasillos arrastrándose a través de la oscuridad por los rincones más oscuros y menos transitados y así el se perdió en la penumbra de la noche en la gran ciudad.








domingo, 30 de enero de 2011

capitulo 8

                                                          Placer Tuyo y Mio
                         


                    Tendida y dormida entre caricias nocturnas


                   vi a mi amor inclinarse sobre mi triste lecho,

                  pálida como el fruto y la hoja del lirio más oscuro,

rasa, despojada y sombría, con el cuello desnudo, listo para ser mordido,

demasiado blanca para el rubor y demasiado ardiente para estar inmaculada,

                     pero del color perfecto, ausente de blanco y rojo.

                  Y sus labios se entreabrieron tiernamente, y dijo

                    -en una sola palabra- placer.

                                         ************************************************

Ella se levanto lentamente después de la noche pasada los días habían pasado demasiado rápido, en realidad no sabia si eran días o noches solo sabia que el tiempo caminaba mas rápido al igual que la


incertidumbre de saber que pasaría después de que pasara la novedad. Estaba poniendo demasiado de su parte para no sentirse como se sentía últimamente, protegida como nunca lo había sentido y era un absurdo dadas las circunstancias de la situación el que la hubiera traído de esta manera. Todo había pasado en un respiro; al principio después de despertar, no tenia bien claro lo que había pasado, pero conforme iban pasando los días, los recuerdos de lo que paso esa noche se iban haciendo mas y mas claros.

“Había decidió salir a caminar para ver si encontraba algún taxi para regresar, ya era de madrugada y estaba exhausta, las calles por las que transitaba no le eran conocidas. De repente sintió que alguien la seguía, con el temor de que se tratara del asesino del momento apretó el paso y al instante volteo pero solo llegó a ver un coche que andaba lento por la calle. Cuando llegó a la esquina ya no supo mas, solo sintió la presión de una mano sobre su boca y un piquete en el cuello.

Y cuando despertó ya estaba aquí. Instintivamente se paso la mano por el cuello buscando algún tipo de cicatriz para así darse cuenta de que eso había ocurrido en realidad, que no habia sido una pesadilla.

Se quedo un momento pensando en su situación, comenzó a caminar de un lado a otro, no sabía hasta cuando la tendría allí o cuando la dejaría salir de su encarcelamiento, si es que la dejara. Se lo había dejado muy claro desde la primera vez, no la dejaría hasta que consiguiera lo quería y sería entonces cuando ella saldría de su vida tal como había entrado, sin pena ni gloria.

Para entonces, Isabella se sintió nerviosa, su cuerpo ya sabia cuando él se acercaba se había acostumbrado a sus llegadas, pudo escuchar el intercambio entre el guarura que se mantenía en la puerta y él. La puer¬ta se abrió y, al verlo... dejó de pensar. Le tembla¬ban tanto las rodillas, que se apoyó en la cabecera de la cama para estabilizarse. Todo en Edward la encendía. Desde el ángulo orgulloso de su cabeza hasta la anchura de sus hombros, sus zancadas, todo en él era espectacularmente masculino sexy y también algo oscuro.

Era guapísimo y sólo tenía que entrar por la puerta para que su sexualidad volviera ala vida y su corazón amenazase con detenerse. Edward le producia un efecto que en todos sus años de vida, nadie había logrado producir en ella.

Edward cerró la puerta con el pie y la tomó entre sus brazos. Por un segundo, Isabella se perdió en la ansiedad de tocarlo, de olerlo...Pero solo duro un instante antes de que la conciencia la devolviera a la realidad y se alejo de el de un empujón.



-Como diste conmigo? _Pregunto al darse la vuelta para enfrentarlo.

El se alejo un paso como analizando la pregunta o tal vez pensando la respuesta, dio un largo suspiro y se dejo caer en la cama, tomo su mano y la jalo hacia si mismo haciéndola caer a su lado.

-Debes de saber que para mi no hay imposibles siempre que quiero algo lo consigo y en ese momento te quería a ti.

Ella sintió una presión en el pecho al oírlo hablar en pasado pero no dejó que él lo notara, en el mismo momento se recompuso, no permitiría que le afectara, talvez su tiempo con él se había acabado.

-Cuanto tiempo piensas mantenerme aquí?_ Ella no movió un solo musculo analizando la expresión de él y su reacción a la pregunta. Por un momento creyó ver algo extraño en su mirada como pesar, pero se negó a creer que a él le pesara dejarla ir.

Él se inclino sobre ella y la observo mientras delineaba con sus dedos el contorno de sus cejas y bajaba por su pómulo izquierdo, rozando sus labios con el pulgar.

Ella sintió más que una caricia, sintió anhelo, deseo y pasión, sobre todo pasión. Comenzó a deslizar las finas tiras de la blusa que llevaba puesta pero ella lo detuvo, deicidio que no se iba a dejar distraer con el deseo que reflejaban sus ojos.

.-No contestaste a mi pregunta. Primero, cuanto tiempo piensas mantenerme aquí? También me gustaría saber cuanto tiempo llevo aquí no tengo ni idea de en qué día vivo al estar encerrada entre estas cuatro paredes.

Él se levanto enfadado al ver que no había conseguido distraerla de la pregunta y eso le molestaba ya que esa misma pregunta se hacia él a cada momento que no la tenia en sus brazos y ya la extrañaba.

¿Tiempo, cuanto tiempo? Edward intentó disimular su reac¬ción ante la noticia. ¿Cuánto tiempo llevaba con Isabella? ¿Semanas? Algunas aventuras no du¬raban tanto. ¿Cuándo se había convertido en algo permanente? Se había metido en la rutina de su vida sin que se diera cuenta. Todo comenzó caer en picado para él, él tenia otras prioridades...

Isabella estaba tan metida en sus sentidos. No era una analogía muy inspirada, pero... ¿Cuándo fue la última vez que se acostó con otra mujer? Meses? Le había sido completamente fiel inconscientemente desde la primera vez que la tomo. Re¬conocer eso hizo que apretase los dientes. Inex¬plicablemente, se había incrustado en su vida diaria sin notarlo, como un ejército invisible, condicionando su vida de una forma que le resultaba completamente ajena. La sorpresa lo enfrió, como si estuviera en presencia del enemigo.

Analizo uno a uno sus movimientos desde la aparición de Isabella en su vida. Primero la primera noche que la tomo en el club, nunca antes se había dejado llevar por sus emociones, siempre mantenía un muy bajo perfil en ese tipo de situaciones él decidía como, cuando y donde. Y sin embargo la había tomado prácticamente en público sin importar que se supiera que había perdido el control ante una prostituta. No, ese no era él, después de esa primera noche se había obsesionado con ella en tal grado, que tuvo que contratar a un investigador privado para lograr localizarla y luego investigar al mismo investigador para poder cubrir sus pasos en caso que se le escapara algo a Jasper.

Después de eso, cometiendo error tras error, tuvo que conseguir alguien de su entera confianza para seguirle el rastro a Isabella ya que se le había escapado de las manos por maniobras de Jasper, del cual tenía pensado ocuparse más tarde.

Una vez que la había localizado recurrió a Seth para que lo ayudara a llevarla a esta bodega, una de tantas de las que tenia en la ciudad, tuvieron que esperar algunas noches para localizarla y sedarla para el traslado, y ya teniéndola a su merced había acomodado su agenda para tener las noches libres y así poderlas pasar entre sus piernas, ese para de piernas tan infinitamente largas lo habían hecho distraerse de sus obligaciones a tal grado, que en la organización lo habían comenzado a investigar y no se molestaron en ocultarlo como una advertencia de que todos sus movimientos estaban siendo vigilados para saber si en realidad seria apto para la responsabilidad de llevar esta organización y la verdad era que estaban esperando un mínimo error de su parte para que su puesto pasara a manos de su primo, el cual se decía tenia la misma hambre de poder que el abuelo.

Todo eso lo llevo a tomar una decisión:

Se giró para encararla y dijo de la manera mas fría posible.

-Qué es en realidad lo que quieres que te diga? Que me enamoré de ti y por eso te busque y te traje aquí? Que eres la mujer sin la que en realidad no puedo vivir? Eres mas ingenua de lo que creí si piensas eso en tu estatus de mujer de la calle, no creo que tengas mejor opción que lo que te e dado estos meses.

En cuanto terminó de hablar ella se quedo pasmada de la impresión. Tanto tiempo había pasado nublada por el deseó y la pasión que era imperdonable que se hubiera olvidado de sus obligaciones, tenia que lograr salir de esta bruma en la que se encontraba y seguir buscando una salida.

-No, en ningún momento me creí con derecho a nada y jamás ha sido mi sueño conseguir un macho proveedor para que me llene de hijos y tenga que aguantar sus golpes solo por un maldito Papel. Así que no, jamás aspiraría a algo más que lo que hago a estas alturas, así que no te preocupes, que en mi patética vida jamás esperaría en que te arrodillaras para pedirme matrimonio después del mediocre sexo que hemos compartido, no te creas tan importante.

Ella le escupió todo sin dejar de mirarlo con todo el desprecio que sentía por él. Si alguna vez había sentido deseo , ahora solo el desprecio corría por sus venas, ya solo lo veía como el mafioso egocéntrico seguro de si mismo y con derecho de pisotear a quien se le atravesara en el camino.

_No eres mejor que los que me pagan por sexo en las calles, tu me pagas con techo y comida pero al final eres igual que ellos, un animal guiado por tus instintos y…….

No termino la frase ya que su boca fue cubierta por unos labios rabiosos de deseo y necesidad de callarla.

Ella lo correspondió como siempre lo hacia.

Logró separase solo un instante y se estremeció. Tragó con fuerza. Parpadeando hacia él intentó encontrarle sentido a la posesiva luz que llenaba de repente sus oscurecidos ojos. Esto no estaba bien, pensó.

El notó la misma confusión en todo su cuerpo. Una noche más. Eso era todo lo que quería. Necesitaba encerrar los recuerdos que lo obsesionaban día y noche. No podía manejar más. No podía permitir que llegara a ser algo más. Pero mientras su boca cubría la de ella, sus sentidos se colapsaban uno a uno y su sentido de la responsabilidad se fue al carajo al igual que sus ansias de poder.

En la mente de ella se libraba una batalla similar ya que poco a poco comenzó a desabotonar la camisa de él mientras que Edward hacia lo mismo con las prendas de ella. Llegaron a la cama con sus respiraciones entrecortadas por el esfuerzo de respirar y besar al mismo tiempo.

El movió los dedos contra el borde de las braguitas, abriéndose camino bajo ellas, tocando los suaves rizos que protegían los calientes y húmedos pliegues de su femenina carne. Los ojos de ella giraron.

_Mírame, Isabella _la orden era áspera, creciendo en intensidad y con un borde de necesidad_. No cierres los ojos. Mírame.

Los ojos de ella encontraron los de él. Un ahogado gemido escapó de su garganta. La cara de él estaba marcada por líneas de concentrado deseo, el límite de su control reflejado en las sombrías profundidades de sus pupilas.

Ella sintió sus dedos, cubiertos ahora con la cremosa esencia de su necesidad. Su humedad se extendía espesa y caliente a lo largo de los labios de su intimidad mientras fluía de las calientes profundidades de ella.

_Demonios, estás mojada _gruñó él_. ¿Cuánto más húmeda puedes estar?

Isabella sabía que podía estar mucho más mojada, lo estaba con frecuencia, al pensar en su toque, sus besos. Cuando su propio dedo se deslizaba sobre su carne caliente, ella soñaba con él, su roce, su posesión y ella estaba mucho más mojada.

_Edward, por favor... _suplicó, atrapada por los ojos de él, por los dedos entrando en la estrecha hendidura que él acariciaba. Por momentos de lucidez se odiaba por ansiar sus caricias como ahora no podía seguir así dándole tanto poder sobre ella que dolía solo el que la mirara.

¿La estaba castigando? ¿La atormentaría aquí, dejándola después por todo lo que le había hecho? Para el, ella lo había dejado, había huido de él, de su posesión, de pertenecerle y eso era un enorme agravio para su ego masculino acostumbrado a obtener lo que quería y sobre todo de las mujeres.

-Voy a follarte, Isabella _le dijo mientras movía los dedos lentamente sobre los empapados labios de su tembloroso centro_. Pero no seré humillado por ti de nuevo ¿me entiendes? Jamás me volverás a comparar con los imbéciles que te pagan por correrse dentro de ti.

Ella no fue capaz de responder. Los ojos muy abiertos, jadeó y gimió. Donde estaba vacía, estuvo de repente llena, estirada, largos y anchos dedos estaban probándola, sumergiéndose profundamente mientras la mano en la parte de atrás de su cuello evitaba que se cayera por el éxtasis sobre la cama ya que quería ver su goce. Sus dedos se movían más profundos, extendiéndola, probando el ceñido e intimo recoveco de su cuerpo.

_Edward _jadeó su nombre, incapaz de decir más mientras su carne se apretaba sobre los dedos, empapándolos más.

Jamás había permitido nunca a nadie que le practicaran el lifting con las manos, se le hacia una degradación mas hacia las mujeres, solo permitía el sexo vaginal a sus clientes a pesar de no tener prejuicios, siempre mantenía cierta distancia con las distintas fantasías de sus clientes.

_Tan mojada y tan preparada para mí. _Una sonrisa rozó sus duros labios.

Ella gimoteó por la necesidad mientras sus dedos retrocedían, saliendo de ella, llevándose sus jadeos, casi rogándole más. Entonces lentamente, con movimientos atormentadores y burlones, la llenó una vez más. Le clavó las uñas en el brazo, el corazón se le aceleró fuera de control, haciendo que respirar fuera más que difícil. Pequeños y lloriqueantes gemidos escaparon de su garganta, indefenso deseo inundando su cuerpo bañándole los dedos para empapar la seda de sus braguitas. Cada vez que él retrocedía ella se sentía vacía, donde antes había estado llena. Dolorosamente consciente de los breves momentos donde el filo de libración se burlaba de ella, la hacía llegar, anhelando más. Después estaba llena de nuevo, empujada siempre acercándose al arrollador momento donde ella sabía que su cuerpo explotaría en un placer tan intenso, tan violento que haría añicos su cordura por aquellos breves momentos.

En ese momento lo supo, jamás nadie le daría lo que él le había dado jamás pero sería una estúpida si lo aceptaba delante de él. Demasiado tenia con todo el ego que cargaba por si solo para que ella se lo hinchara mas.

_Eso es todo lo que tienes por demostrar?_ Dijo con veneno en la voz, retándolo a que satisficiera su deseo de ser poseída más salvaje más ferozmente, lo quería todo.

Él se inclino hacia ella y susurro a su oído.

_Esto solo son la preliminar pequeña tigresa.

Estrangulado y torturado, un gruñido desgarró su garganta. Sus dedos se liberaron del cuerpo de ella, pero los reemplazó con el amplio calor de su erección. Isabella se inmovilizó, la respiración casi detenida en su pecho mientras sentía la ardiente punta moverse contra ella.

-Te follaré hasta hartarme Isabella, hasta que me pidas piedad y entonces solo entonces me sentiré satisfecho de ti.

Isabella sintió fuego y relámpagos arqueándose sobre su piel, entre sus muslos mientras la dura carne comenzaba a invadirla. Estirada, ella jadeó, sus caderas arqueándose, las increíbles sensaciones se propagaron a través de ella mientras Edward se deslizaba más y más profundo dentro de su cuerpo.

_ Isabella. _Su nombre era un duro gemido que salía desgarrado de sus labios_. Diablos. Eres tan estrecha. Tan estrecha, para ser una callejera.

La mano de él soltó los botones de su ropa, algunos se desgarraron de sus costuras mientras los bordes se abrían. Inmediatamente sus labios estaban cubriendo la dura punta de un seno, su boca succionándolo con vehemencia mientras empujaba los últimos centímetros dentro de su cuerpo. Ella no aguantaría por mucho tiempo su liberación, pensó Isabella. No había forma de que aguantara el latigazo de calor y necesidad que ahora quemaba su cuerpo.

Que Edward Masen pudiera hacerle esto a una mujer no la sorprendía. El hecho de que la tuviera debajo de él, lloriqueando de placer, sin embargo era algo que le asombraba. Ella, la experta en los placeres carnales, estaba siendo arrastrada de placer mientras le susurraba lo caliente que estaba por al mismo tiempo que se introducía en su interior. Apretó los músculos entorno a él, gritando por si misma ante el latigazo de dolor y placer que la acción le provocó.

_Oh, infiernos. Isabella. No hagas eso. _Los labios de él estaban en su cuello, los dientes pellizcando su piel mientras luchaba por el control_. No lo hagas tigresa, no seré capaz de refrenarme y te tomare de manera salvaje.

¿Había perdido él el control sexualmente? Ella conocía mujeres que se lamentaban sobre el hecho de que nunca podían hacer que los hombres perdieran el control. Apretó más alrededor de él, sus caderas sacudiéndose mientras el calor escaldaba su vagina, haciéndola retorcerse de necesidad debajo de él.

No sabía quien sufría mas ella o el en su intento por ganara la guerra de sexo que no supo a que hora había comenzado.

Las caderas de él se retiraron y después empujaron con dureza, y Bella se oyó gritar mientras su carne vibraba y pulsaba a su alrededor. Sensación tras sensación irrumpían a través de ella, haciéndola arquearse más cerca de él, tensarse más a su alrededor.

_Quédate quieta, Isabella _le suplicó él ásperamente, clavando sus caderas contra las de ella en pequeños e involuntarios espasmos.

No pudo ayudarlo. La sensación era demasiado intensa, la necesidad arremetiendo en ella como un demonio buscando satisfacción y su satisfacción personal al verlo perder el control el siempre se había comportado tan controlado.

_Hazme gritar _murmuró ella, contemplándolo fijamente mientras él se elevaba sobre ella. Estaba sorprendida por la ronca sexualidad de su voz—. Por favor, Edward, nunca he gritado.

Se dijo así misma que todo era parte de la actuación para lograr descontrolarlo y ganar esta batalla en la cama la cual conforme pasaba el tiempo sentía que sus propias fuerzas flaqueaban ante las feroces arremetidas del dentro de ella.

Los ojos de él se abrieron sorprendidos. Por un segundo, largo e intenso, la observó sorprendido.

_ ¿Nunca? _gruñó la pregunta mientras su cuerpo parecía tensarse, preparándose para la acción. Sus brazos envueltos alrededor de sus caderas mientras la hacían retroceder a lo largo de la cama.

La emoción le arrancó un grito. Su carne poco saciada, necesitaba movimientos, golpes y caricias. Estaba desesperada por más.

_Nunca _gritó ella bruscamente_. Quiero gritar. Solo una vez, Edward.

_ ¿Solo una vez? _Se levantó sobre ella, retirándose lentamente_. No Isabella, gritarás más que solo una vez.

Un lento y agudo grito llenó el interior de la habitación mientras él empujaba duro dentro de ella. Isabella sintió su vagina estirarse con un poco de protesta, pero aquel pequeño filo de dolor la hizo querer más. Siempre más. Y él no paró con solo uno. Una mano apretó su cadera mientras el brazo se enroscaba alrededor de sus hombros, y las caderas de él empezaban un duro y rítmico empuje que la hizo arquearse y gritar. La tensión en su interior, el fuego y el calor llenándola, estirándola en un tormento de placer tan torturado que empezó a temer la locura. No podía resistirlo. No podía. Estaba aumentando duramente, siempre aumentando, nunca liberando, nunca terminando.

Pero el no paró ahí la tomo de las nalgas y la empujo contra la cabecera de la cama y su cabeza quedo sobre ella le tomo con fuerza a tal grado que la cabecera comenzó a chocar con la pared y ella se perdió entre el placer de el llenándola y el dolor de sus manazas calvadas en sus caderas evitando que se moviera al mismo tiempo que su cabeza golpeaba con la cabecera de la cama.

_ ¿Edward? _El la llenaba ahora. No pararía, la tensión en su cuerpo estaba enroscándose más y más tensa, sin alivio, ni liberación. El temor de que la dejara a medias le dolía el cuerpo de necesidad por la liberación.

Ella se tensó contra él, su cabeza sacudiéndose, las caderas luchando contra su agarre mientras se sacudían a la vez en sus duros empujones. Podía sentir el grueso acero invasor entre sus muslos una y otra vez, dejando su cuerpo lleno y chorreante con la humedad pero el torturante apretón de erótica furia nunca se alivió dentro de ella.

_Pronto, Isabella _le jadeó al oído, los labios acariciando el lóbulo mientras ella luchaba contra el continuo ritmo—. Solo déjalo ir. No te preocupes. No luches contra mí.

_Está matándome _el grito resonó alrededor de ellos, aumentando de intensidad mientras el fuego se elevaba en su cuerpo.

No podía resistirlo. No podía aguantarlo. Moriría. La mataría.

_Entonces nos matará a los dos. _Se arqueó dentro de ella, su polla golpeaba dentro de ella como un martillo de carne y sangre intentando llevarla más allá del límite del delirio.

Ella trato de alcanzarlo con las manos para acariciar su amplio pecho pero el le sujeto las manos sobre la cabeza y las apretó contra la cabecera y ella ahogo un gemido ya que seguía perdida en luces destellantes y neblinas de placer.

El fiero empalamiento, la lujuria y necesidad la hicieron jadear y gritar. La tensión estaba enroscándose más tensa, el miedo ensartándose a través de la bruma de pasión, haciendo las sensaciones más fuertes y profundas. No sobreviviría a esto. No podría resistirlo.

Edward le bajó los brazos de un tirón, asiéndolas ahora mientras se elevaba sobre ella, la cara una máscara de furiosa determinación mientras disparaba su polla dentro de ella repetidamente. Los ruidos de carne mojada, jadeante necesidad y las suplicas de isabella llenaban el interior de la habitación. Ella se retorcía debajo de él, sus gritos elevándose en un crescendo ahora mientras el infierno empezaba a tragarla.

El miedo bordeaba sus gritos, su conciencia, pero ella no podía detener sus empujones, no podía detener la reacción de su cuerpo.

_Ahora, Isabella _gritó él ásperamente, inclinándose sobre ella, aplicando una presión sobre su clítoris que la envió directamente a la locura.

La pelvis de él golpeó contra el ultra sensible brote con un último y duro empujón y Sarah se sintió morir. Explotar, perdida en un mar de sensaciones que amenazaba con destruirla. Oía a alguien gritando mientras sentía su carne apretarse dolorosamente alrededor de su pistoneante polla. Gritar, rogar mientras su cuerpo se tensaba hasta el punto de ruptura, arqueándose tan tirante que temió romperse mientras ola tras ola de sorprendente liberación rompía sobre su cuerpo. Rasgó a través de su vagina, quemando más allá del estómago y destrozando su cordura como si volara sobre ella, a través de ella pareciendo que nunca acabaría hasta que por fin con un último y brutal espasmo de su cuerpo, se derrumbó en el asiento, sintiendo el cálido chorro del semen de Edward contra la suave carne de su interior.

El salió poco a poco de su cuerpo como queriendo detener el tiempo a su alrededor y retrasar lo inevitable la separación había llegado lo que acababan de compartir se lo había demostrado después de tanto tiempo y experiencia había perdido el control y había dejado salir el animal que siempre llevaba dentro y lo había dejado hacer con Isabela y saciar sus mas bajos instintos.

Estaba claro que esto no podía seguir así en esta situación ya que no se atrevía a llamar a esto relación. Ella tenía que desaparecer de su vida y su mundo para siempre, pero tampoco quería que siguiera entregándose a otros hombres por dinero, no podía soportar la sola idea de otro hombre tocándola o haciéndola gritar el saber que el había sido el primero le hincho el ego masculino al borde del éxtasis.

Decidió que si era su última noche la disfrutaría al máximo, la giro sobre la cama y comenzó a besarle la parte trasera del cuello mientras una de sus manos recorría su espalda hasta detenerse sobre su trasero, ella emitió un gemido de protesta al sentir sus manos y sus labios sobre su piel, no podía ser posible que quisiera mas la había dejado exhausta y sabia o al menos eso era lo que quería creer el debería estar igual.

_No estarás queriendo mas verdad?_ pregunto ella con duda en la voz, algo le decía que se había tomado muy en serio su amenaza de hacerla pedir piedad.

_Eso es exactamente lo que pienso hacer honor a mi palabra esto te demostrará que soy un hombre de palabra y como hasta ahora no te e oído pedir piedad pienso corregir eso.

Diciendo eso introdujo su mano debajo de su cuerpo levantando su trasero, dejándola expuesta a su mirada lujuriosa, ella solo alcanzó a gemir al sentir su intromisión sin juego previo, ella lo sintió entre el placer y el ardor de su encuentro anterior, él le estrujaba la caderas como no queriendo que ella se le escapara, soltando gemidos y ruñidos que se perdían con los de ella, quien a su vez trato de callarlos mordiendo una almohada.

Llegaron juntos al clímax avasallador que a él lo hizo reafirmar su decisión.





El se levanto al amanecer con una decisión se fijo en el cuerpo desnudo que yacía sobre las sabanas de seda que había comprado especialmente para ella quería que todo fuera especial para su estancia desde un principio había tenido la necesidad de complacerla hasta el mas mínimo detalle y no lo había notado, se vistió muy lentamente como retrasando su partida.

La observa desnuda y tuvo la inclinación de volver a acostarse y envolverla en sus brazos.

En lugar de eso saco un sobre y lo deposito sobre el buro que estaba junto a la gran cama se detuvo un momento para delinear suso rostro con las yemas de sus dedos empezó por las cejas y bajo por los pómulos llegando a sus labios en los cuales se detuvo un momento rememorando lo que podía hacer con ellos cerro los ojos a esa sensación se levanto y salió de la habitación dando instrucciones a sSeth y se dispuso a salir de su vida.



Ella se levanto para encontrarse sola en la gran habitación por alguna extraña razón eso le disgusto y se reprendió por eso no debía de añorar despertar en brazos de nadie pero por alguna extraña razón asi lo sentía.



Se levanto de un salto, tenía que salir de aquí lo antes posible, no se podía sentar a pensar en el vacio que se afianzaba a sus entrañas. Movió la cabeza negativamente para borrar cualquier pensamiento al respecto. Al momento que comenzó a vestirse noto el sobre que había sobre la mesita de noche se volvió a sentar sobre la cama y lo abrió para encontrar dentro un montón de dinero en fajos de 100 dólares lo saco todo y salieron otro par de sobres mas pequeños, dejo el dinero a un lado y abrió uno de los sobres, en el se encontraba documentos que la hacían propietaria de un departamento en una de las zonas mas exclusivas de la ciudad, se quedo sin aliento ¿a que venia todo esto? dejó el otro sobre de lado y tomo el ultimo sobre el cual lo abrió ya con las manos temblorosas al no saber con que se iba a encontrar, dentro había un par de llaves que cayeron en su regazo y saco las facturas de un automóvil.

No supo cuanto tiempo había pasado hasta un movimiento afuera de la habitación la alertó por lo que se levanto de un salto y se dirigió a la misma.

_-He tú! sé que estas ahí te puedo oír, necesito hablarte, contesta-

Esperó a que respondiera pero en su lugar la puerta se abrió y delante de ella estaba el mismo hombre con quien había tropezado la primera vez que se había despertado en esta habitación,. se quedo igualmente impresionada por el tamaño el iba vestido como los hombres de negro con gafas y todo. Solo esperó que no sacara la lamparita y la deslumbrara para hacerla olvidar todo lo sucedo aunque pensándolo mejor, no seria tan mala idea si con eso borraba sus sentimientos de vacío y pesar.

Sacudió la cabeza para despejar su mente de esos pensamientos.

EÉl se acerco a ella de manera amenazante y ella trago en seco, por un instante pensó que la golpearía o algo peor, pero en su lugar metió la mano izquierda dentro del bolsillo derecho y fue entonces cuando ella se temió que fuera sacar un arma para matarla después de todo parecía ser que su estancia aquí se había acabado.

Fueron los minutos mas largos en toda su vida hasta que se dio cuenta que el extendía su mano hacia ella al mismo tiempo y por instinto cerro los ojos esperando oír una detonación pero en su lugar solo escucho el silencio.

Abrió un ojo para cerciorarse y después el otro muy lentamente como no creyendo lo que veía, delante de ella seguía el tipo con la mano estirada hacia ella pero en lugar de un arma en su mano sostenía un celular con la tapa levantada hacia ella para que lo tomara.

Ella estiro la mano temblorosa sin dejar de mirarlo a la cara a la espera de cualquier reacción de el para percibir el menor indicio o cualquier movimiento agresivo de su parte.

Tomo el celular de su mano y lo miro interrogativamente a la espera de una indicación de lo que quería que hiciera con el, pero aquel hombre se giro sobre sus talones y salió de la habitación sin esperar a ver lo que ella hacía.

Se quedo parada en el mismo lugar por un tiempo, no sabía cuánto, solo sabía que parecía que el tiempo se había detenido junto con ella, hasta que unos ruidos de fuera la volvieron a la realidad.

Puso mucha atención a los ruidos que escuchaba pero no lograba entender que los producía. Eeran como murmullos lejanos y a la vez alguien tratando de abrir la puerta, tomo el teléfono y trató de marcar algún numero que se le viniera a la cabeza para pedir ayuda pero las manos le temblaban tanto que no logro discar ningún numero, se quedo paralizada al ver que no tenía a quien llamar.

La puerta estallo hacia adentro, ella por instinto se lanzo hacia la cama tratando de llegar al otro extremo para tratar de cubrirse con ella.

-Bella eres tu? estás bien?, Bella contesta! soy Jasper!-

Ella salió del otro extremo de la cama con cautela al ver quien había irrumpido, salto sobre la cama la atravesó de un salto y se detuvo en seco al ver al hombre que venia detrás de Jasper. Era enorme!! igual o mas que el carcelero.

- Hey chica linda, mi nombre es Emmett, tú debes de ser Bella encantado de conocerte-dicho esto le tomo la mano y se la beso, a ella le pareció algo extravagante dado su posición de mujer de la calle. pocos hombres la trataban de esa manera.

-Bella tenemos que salir de aquí, el guarda puede regresar en cualquier momento-

Ella se giro y tomo todo lo que había en la cama saco su bolso de debajo de la misma y lo hechó todo ahí. En cuanto se giró una Alice a punto de llorar la miraba desde el otro lado de la puerta con expectación, al momento se abalanzo sobre ella y la abrazo con toda la fuerza de su pequeño cuerpo. Bella se quedó estática, pocas veces se permitía cualquier demostración de afecto para con nadie pero Alice no era nadie, era su única amiga o conocida y en estos momentos agradecía el abrazo. La rodeo con sus brazos hasta que oyó los sollozos y sintió el cuerpo de Alice temblar.

-Shhh Alice, todo está bien yo estoy bien ya paso-se retiro un poco para mirar el rostro de Alice y con la mirada le indico que todo estaba bien

-Por un momento creí que no volvería a verte temí encontrarte destrozada en un charco de sangre o algo por el estilo- en aquel momento Alice se detuvo y observo a Bella de los pies a la cabeza analizando su aspecto.

-ok si se supone que estabas raptada que haces vestida con ropas de diseñador y bien aseada? y no tienes ningún rasguño a menos que tomes esa mordida en tu cuello como alguna marca de dolor-instintivamente Bella se llevó la mano al cuello tratando de ocultarlo, al momento se sintió estúpida ya que era obvio que todos la habían visto.

-Eh chicas, no quiero interrumpir vuestro reencuentro, pero será mejor que nos vayamos no sea que el carcelero regrese a ver qué pasa.

Todos comenzaron a salir del lugar pero Bella se quedó atrás, se giró para dar una última mirada al lecho el cual lucia desordenado pero aun así le pareció que lo iba a extrañar solo la mano de Emmett la devolvió a la realidad.

-Vamos dulzura, es hora de ser libre por fin.

´”Libre” se dijo a sí misma, podría serlo alguna vez? por primera vez volvía a la realidad de su situación, los meses que paso encerrada fueron los únicos que en realidad se había sentido libre de toda responsabilidad había olvidado sus obligaciones y se había dedicado a disfrutar de tres comidas y una cama blanda y lo principal había disfrutado de los encuentros sexuales.

-LIBERTAD? No lo creo- se dijo tan bajo que solo ella se escuchó

Ahora tendría que volver a la realidad a mendigar con su cuerpo a tener hambre…….o NO?

Tomo su bolsa y se aferro a ella como un salvavidas y entonces involuntariamente una sonrisa se dibujo e su rostro Alice la vio y se alegro de ver que su aspecto cambiaba con solo una sonrisa.

- Eso es bella esa es la actitud asía la libertad vas a ver que todo va salir bien hada Alice se encargara de eso

Bella volvió a sonreír y asintió, claro que iba a cambiar.

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hola en recompensa les dejo el nuevo cap dos por uno.

saludos.


capitulo 7

                                             Angel Negro Inocente Maldad

                                                          Remembranzas


                               Mudo de palabras y Recuerdos


                     condenado a nunca hablar los sentimientos



                                            sin reir y sin llorar



                                    por abrazados que estemos



                                      solo por ciertos remedos

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Hay momentos en la vida de un hombre que permanecerán indeleblemente grabados en su mente por una razón u otra. Acontecimientos que abrían la ventana a  sombríos y oscuros rincones del alma y revelan verdades que había  buscado o mejor guardado? dentro de sí toda la vida.Ese momento había llegado para Emmet McCarthy.



Se había despertado aquella mañana sabiendo que la vida ya no le presentaba ningún desafío. Su último trabajo le había dado una satisfacción efímera que solo duro el momento en ponerle las esposas a Royce King y durante el juicio el cual fue rápido para evitar la fuga. Sin embargo, su vida privada era casi tan emocional, y apasionada como un trozo de arcilla.

Según sus compañeros, necesitaba encontrar un pasatiempo para reemplazar su excesiva obsesión por el trabajo. Eso dicho por los mismos que lo alababan después de cada misión.

La emoción se había debilitado, hasta que ahora, seis meses después, el arresto pensaba que también él necesitaba un pasatiempo.



Su vida se había ido al infierno. , O tal vez, sólo ahora se daba cuenta de que la vida podría ser mucho más. Pero, cómo tratar con las emociones y sentimientos de perdida, no lo había decidido aún. Una cosa era segura, el nerviosismo dentro de él estaba aumentado al punto que se estaba convirtiendo en un sufrimiento.



Mientras estaba sentado en el restaurante se dio cuenta que algo estaba cambiando dentro de él. Había pasado demasiado tiempo sin el amor de una mujer en su vida creyendo que no lo necesitaba, pero al pasar los años se dio cuenta que nadie podría nunca reemplazarla. Por esa razón nunca se había interesado en nadie, lo veía como una pérdida de tiempo aunque en el fondo sabía que si lo hacía si buscaba eso que le hacía falta seria aceptar que lo había tenido y lo había perdido y la pérdida era algo con lo que todavía no podía lidiar.



Y sabía que ese era el problema

Aceptarlo era otra cosa.



Tratar con eso sería lo más difícil.



Mientras, él le echó una mirada al camarero. Era un buen hombre, pensó Emmett, le había servido lo suficiente a lo largo de los años para saber lo que esa mirada significaba. En cuestión de minutos había un vaso de whisky apoyado discretamente a su lado.



La espera en aquel bar, lo hizo retroceder 5 años atrás, y el dolor volvió a anidar en su pecho como si solo hubieran pasado unas horas de lo sucedió.

Conforme el licor descendió por su garganta así lo hicieron los recuerdos a su mente.

Flashback

Emmett y Jasper se conocían desde que estuvieron en la Higschool ambos procedían de familias si no ricas, si con lo suficiente para una vida desahogada sin pasar necesidades pero tampoco con excesos.

Era una noche de invierno, Emmett tenía que recoger a Vera de la casa de su amiga, faltaba algunos días para la boda y ella estaba ultimando detalles con su dama de honor, él había salido tarde porque sus amigos le habían organizado una despedida de soltero en la estación, y se le fue el tiempo. Cuando se dio cuenta ya se le había hecho demasiado tarde y se había pasado la hora en que tenía que recogerla de casa de su amiga.

La llamo al celular, pero ella no contesto y asumió que tal vez lo hubiera olvidado en casa, decidió dirigirse al departamento para descansar la juerga y mañana se disculparía con un ramo de azucenas que eran sus favoritas.

Pero para su desgracia jamás tuvo la oportunidad de disculparse, al día siguiente recibió la llamada de un Jasper desesperado que lo sobresalto y lo saco del profundo sueño en el que se encontraba.



“fin del flashback

En cuanto vio a Jasper entrar por la puerta del restaurant se levanto y se irguió toda su anatomía, su cuerpo se puso rígido esperando una explosión de recriminaciones en su contra, estaba preparado para recibir todo eso y mas ya que el mismo sentía que lo merecía.

En cambio, Jasper lo analizo por un par de minutos sin decirle nada, notando que el cuerpo del que Emmett se había sentido orgulloso siempre, ya no existía.

Le tendió la mano la cual Emmett miro con duda y después de un segundo la tomo dándose ambos un apretón firme en el cual se ponían a un lado sus diferencias por un bien común.

_ ¿Qué es lo que está pasando?_ pregunto Emmett sin necesidad de perder tiempo.

_Antes de hablar nada quiero que todo quede entre nosotros además, no podemos hablar aquí, necesitamos un sitio mas privado_ Emmet lo miro como si le hubiera salido un tercer ojo, pensó que estaba exagerando.

_Qué tienes pensado? creo honestamente que estas exagerando_ Jasper le miro con ojos entornados y solo agrego.

_Edward Masen te parece exagerado?_

Emmett sintió al instante que la furia lo consumía.

_Qué tienes que ver con él?_





_Nada y no pienso decir nada hasta que no me asegures, mejor dicho, me jures por su memoria que esto se queda entre nosotros y estemos en otro lugar solos_



Emmett pidió la cuenta y se dirigió a la salida con Jasper pisándole los talones. Pensó que era cómico que después de tantos años le estuviera cediendo la seguridad de una chica después de restregarle por tantos años la muerte de ella.

Llegaron al departamento de Emmett el cual se encontraba en ese momento demasiado silencioso para su gusto, los colores de las paredes y la decoración no cuadraban con lo que Jasper recordaba de su viejo amigo.

_ ¿Deseas algo de tomar? tal vez algo fuerte?_ Pregunto Emmett para tener la excusa de alejarse un poco ya que todo aquello le traía recuerdos que pensó ya había enterrado.

Jasper lo vio alejarse y siguió observando la decoración, parecía a primera vista, que nadie vivía en ese departamento. Ese no era el departamento de su antiguo amigo, ese no era el departamento de Emmett el juguetón, el que siempre traía una sonrisa en la cara, es más, no quedaba nada de su amigo de High School.

Se levanto y comenzó a caminar hacia la repisa donde encontró solo un retrato era el mismo que tenia sobre la mesita de noche junto a su cama a lado de la foto que se había tomado con Alice cuando fueron a Las Vegas.

En el retrató aparecían Emmett, él y ella cuando los dos habían salido de la universidad y habían decidido recorrer el mundo antes de entregarse al servicio del gobierno de los Estados Unidos, ese día comenzó el primero de todos sus días.

_Aquí está tu trago _ la voz áspera de Emmett lo sacó de su ensoñación y lo volvió a la realidad.

Emmett se sentó delante de él en espera de que comenzara a hablar sobre el motivo que los había traído a ambos a su departamento bueno, a uno de sus departamentos en realidad, este solo lo utilizaba cuando se tomaba permisos y quería alejarse del trabajo y regodearse en su dolor, solo el olor de las tortitas de la vecina lo hacían sentir bien y qué decir de su lasaña exquisita.

_Y bien? Necesito que me pongas al tanto de en lo que andas metido para saber en qué me estoy metiendo yo_ Jasper no le contestó en el instante, pero dirigió una última mirada a la estancia donde se encontraban, la verdad es que no quedaba nada del amigo juguetón y del que siempre tenía un chiste para todo, tal vez solo era que ya había madurado.

El vacío era palpable en la vida de Emmett, el sentir, que tal vez él era el responsable de lo que en estos momentos rodeaba a Emmett lo motivó para tomar una decisión, así que Jasper se decidió a hablar por fin..

Desde luego que existía el peligro en lo que pensaba pedirle, por lo que lo mínimo que debía hacer era alejar rencores, él le había permitido adquirir demasiada importancia en su vida a la necesidad de culpar a alguien cuando en el fondo el fondo sabia que él era el único responsable de lo que había pasado. Se había dejado cautivar por los deseos de gloria y el sueño de convertirse en un soldado a favor de la patria.



Sin embargo, se dijo, ahora era más maduro, más prudente. Podía mantener las sombras del pasado atrás y dar un paso hacia la luz emocional, puesto que ya habían pasado tantos años. Isabella le recordaba a ella, sus ojos tenían el mismo color y sabía que a pesar de la vida que llevaba, dentro de Bella existía una pureza como la de ella. Podía tener pasión en su mirada pero también había entereza real, nada más.



Él podía ofrecerle su amistad. Y de esa manera tal vez recuperar el tiempo perdido.



_Creo que deberíamos dejar el pasado a donde pertenece, no crees?_ dijo Jasper sin alejar su mirada de la de Emmett, esperando su reacción.

Él parpadeó un par de veces sin apartar la mirada de Jasper creyendo que tal vez estuviera jugando con él, así que hizo lo que siempre hacia cuando se sentía con las emociones a flor de piel.

— ¿Jasper, caray, en qué tipo de problema estás metido esta vez? —. Se recostó en el cómodo sofá, fingiendo indiferencia. De ninguna manera, le daría la oportunidad de ver cuánto le afectaba su declaración. Y vaya que él podía saber de su dolor ya que lo compartían.

Jasper escudriño su rostro y por mucho que Emmett se esforzó en ocultarlo, pudo notar el profundo dolor que había todavía en sus ojos podría reconocer su propio dolor.

Al ver que a Jasper no le hacía gracia su broma decidió darle seriedad al asunto, se inclino hacia adelante y mirando fijamente a Jasper a la cara agrego.

_Creo que podemos hacer a un lado los viejos rencores por un bien común, y sí, estoy de acuerdo contigo, ya a pasado demasiado tiempo para seguir viviendo en el pasado.

Jasper notó el enorme esfuerzo de Emmett pero se guardo cualquier comentario al respecto. Sabia que después de tantos años, para ambos,iba a ser difícil olvidar y perdonar.

Estaba a punto de levantarse para estrechar la mano que Jasper le ofrecía cuando unos quedos golpes en la puerta los sobresalto a ambos, en un solo movimiento Emmett saco su arma que escondía debajo de los cojines del sofá y en un par de zancadas se acercó a la puerta. Jasper lo siguió, Emmett lo miro con el ceño fruncido ya que ni siquiera se habia dado cuenta de que Jasper habia sacado su propio arma., Con una señal le indico que sen mantuviera detrás de él para revisar de quien se trataba, Se volvieron a escuchar golpes desde el otro lado de la puerta Emmett detuvo el paso de Jasper y se inclinó para ver por la mirilla., Para su tranquilidad, se dio cuenta de que solo se trataba de su molesta vecina que parecía tener un radar para sus llegadas, por mas que se esforzaba por ignorar sus constantes coqueteos, ella no parecía darse cuenta de su rechazo.

Le hizo señas a Jasper para que continuara en silencio y regresaron a la sala, pensó que si la ignoraba ella terminaría yéndose. Jasper con una inclinación de la cabeza le indico que estaba de acuerdo.

Cuando se disponían a regresar a la pequeña estancia una voz aniñada los hizo pararse en seco.

_Emmett se que te encuentras en casa, te vi llegar, necesito que me ayudes con la caja de fusibles al parecer no aguantaron el jalón de luz de mi secadora de pelo, asi que mas te vale abrir esa puerta o te olvidas de el pan recién Horneado._



Esas últimas palabras bastaron para que Emmett se diera media vuelta y se dirigiera hacia la puerta para abrirla de un tirón.

_Hola Rosalie, disculpa la tardanza es solo que estoy con un amigo y no te había escuchado_



Jasper miro la sonrisa en la cara de Emmett y pensó que tal vez entre ellos había algo, se dirigió a la puerta y se presento a la chica.

_Hola mi nombre es Jasper y soy amigo de Emmett_



_Ah, ya se quiénn eres! eres el caballero andante de mi amiga Alice, ella me habla tanto de ti que creo que te conozco de años, trabajo los fines de semana en el restaurant y te he visto con ella en varias ocasiones_

Rosali se giro para dirigirse a Emmett. Ella se había sentido atraída por él desde la primera vez que lo vio ,1’80 de altura, su cuerpo era una masa de fuertes músculos, un par de ojos de un ámbar intenso y los pequeños rizos ensortijados cortados casi al ras. Él podía lograr que su corazón latiera fuertemente con una combinación de miedo y deseo. El miedo era algo que podía manejar. Era el deseo con lo que a menudo tenía más problemas. La primera vez que lo sintió había sido justo después de haber sido arrestada por él en el departamento de su ex ,Royce King Podría haber tenido algo que ver el que ella había ido preparada para una noche de sexo salvaje, después de seis meses con su antiguo novio era justo pasar de la primera base.’’

Flashback

Ese día Rosalie llevaba sobre su cuerpo desnudo una larga gabardina de piel sintética la cual había pedido prestada a una amiga para darle un toque más sensual a su puesta en escena de aquella noche. La venia ensayando por varias semanas creyendo que con esto por fin su escurridizo novio, Royce, quien era dueño de varias tiendas departamentales se comprometería con ella formalmente.

En cuanto llegó al departamento de Royce decidida a darle la sorpresa de golpe para evitar echarse para atrás, tomo una gran bocanada de aire y abrió la puerta de golpe al mismo tiempo que cerraba los ojos. Dio un paso dentro del departamento y al mismo tiempo que abrió los ojos deslizo la gabardina de su cuerpo quedando enfundada solo en un corsé de peto largo del cual se desprendían lazos que a su vez sostenían las medias de medio muslo en su lugar, el corsé mantenía sus pechos tan elevados qué llego a sentir que los podía tocar con su barbilla.

El corsé venia a juego con una diminuta tanga que solo lograba cubrir el triangulo de su pubis dándole un toque más sexi. La persona que se lo vendió le aseguró que cualquier hombre caería rendido a sus pies.

Y sobre todo después de encontrarlo sobre su entonces novio.

Cuando abrió por fin los ojos la escena era todo menos lo que ella se esperaba, ella esperaba sorprender a un hombre y en su lugar sorprendió a dos.

Emmett se encontraba encima de Royce colocándole las esposas, solo dejó de forcejear con él al escuchar el grito que ella dio al ver la escena.

Cuando ese dia había tomado la decisión de sorprender a su novio en sus planes no sabía que la sorprendida seria ella.

Después de la sorpresa, Emmett había procedido a recorrerla con la mirada, hasta ese momento ella no se había dado cuenta lo desnuda que se encontraba pero lo que más la había paralizado había sido el calor que emanaba de su mirada, la cual desapareció en el mismo instante que la había advertido. Trató de retroceder pero en un solo movimiento Emmett se había puesto de pie sujetándola por el brazo.

_A donde crees que vas pequeña Barbie?_

Después de eso solo le permitió volver a ponerse la gabardina y procedió a colocarle las esposas al mismo tiempo que pedía refuerzos ya que solo había contemplado el llevarse a Royce preso.

Emmett se apartó de Rosalie, seguramente llevado por aquellos impulsos de caballerosidad que tan irritantes resultaban a veces. Pero, a pesar de que procuraba mantener las manos quietas, sus ojos bri¬llaban de deseo. Un deseo que trató de reprimir y que logró después de mucho esfuerzo, pero noto que ella se había percatado del mismo y decidió ponerle fin.



_Y dime preciosa, qué vinculo tienes con este tipejo?- Emmett pregunto con sorna ya que de antemano se había hecho a la idea de que era una de las tantas putas con las que practicaba sexo rudo.

Rosalie sintió que la ira la inundaba al momento que -él hizo la insinuación. Ella no era ninguna puta, solo una chica enamorada, bueno tal vez no tan enamorada, pero sí que no era una puta solo una idiota al no darse cuenta de los líos en los que andaba metido Royce. Tantos trajes de marca, el que nunca hablara de sus negocios... tenía todas las señales delante delante de ella pero los constantes regalos caros la cegaron.

Emmett se encogió de hombros, y aquel movi¬miento hizo sobresalir los músculos que ocultaba su traje perfectamente cortado y sorprendente¬mente conservador. Supo que la chica estaba siendo demás obstinada para la situación en la que se encontraba.

Decidió que no conseguiría nada de ella y decidió dejarla para los interrogatorios en la central, después de todo su trabajo había terminado al hacer el arresto .Al cabo de unos minutos, los refuerzos llegaron.

Solo que para Rosalie aquello apenas comenzaba. La subieron a un auto patrulla y al llegar a la central no lo volvió a ver, supo como se llamaba por el murmullo en la estación de policía, le dijeron que él llevaba cerca de 8 meses tras los pasos de Royce pero que no había logrado atraparlo hasta esa noche, la misma noche que ella había decidido atraparlo pero de otra manera, observo lo irónico de la vida, era la primera vez que hacia algo intrépido y había terminado en la cárcel acusada de ser complice de un traficante de drogas de baja monta.

Tuvo que pasar todo el fin de semana para cuando por fin la soltaron y se disculparon con ella diciendo que había sido un lamentable malentendido. Iba saliendo de la comisaria cuando lo vio salir de un auto patrulla, al momento tuvo el impulso de irse sobre él y decirle lo que pensaba, pero se tuvo que contener, no quería regresar tras las rejas después de haber salido apenas hacia un par de minutos. Paró un taxi y le indico su dirección, al pasar junto a el se permitió contemplarlo.

Todo el tiempo que estuvo detenida lo único que se venía a su mente eran los ojos del chico sexi que le había colocado las esposas, una fantasía que jamás había tenido hasta entonces, no se veía como una persona a la que le gustara el sexo rudo, pero el cuerpo de él la excitaba a tal extremo que la hacía desear que la tomara de esa manera.

¿Sería la mujer más inmoral del mundo por de¬sear a Emmett dos días después de haber pla-neado seducir a otro hombre? En ese momento, sentada en el taxi, no estaba segura de que le importara aquella situación, al fin y al cabo era diferente después de todo, realmente, no había podido poner en marcha su plan de seducir a Royce, gracias a la intromisión de Emmett. Este le había impedido cometer el peor error de su vida, le había abierto los ojos acerca de la otra vida ilícita de Royce. Además, Emmett se había mostrado como todo un caballero al devolverle su gabardina y evitar verla por más tiempo del necesario aunque la hubiese visto por un breve momento antes de retirar su mirada de su cuerpo semidesnudo. Y no habia podido evitar el cosquilleo que habia sentido por todo su cuerpo en ese breve momento.

Emmett por su parte se había sentido muy poco afectado al verla parada delante de él con solo unas bragas diminutas que dejaban muy poco a la imaginación y un corsé que acentuaba sus curvas Solo por un instante se sintió distraído de su deber, lo que de inmediato remedio no tenia tiempo para distracciones.

Esa había sido su meta hasta que su nueva vecina vino a presentarse con la excusa de que necesitaba azúcar, al verla ahí parada en el umbral de su puerta la imagen de ella en la diminuta tanga vino a su mente como un rayo y de inmediato esa sensación de anhelo lo invadió, pero estaba decidido a no dejarse arrastrar.

Y ahí se encontraba de nuevo.

Rosalie era simplemente una chica afi¬cionada al striptease y a la que no le importaba saltearse las normas para obtener lo que quería. Rosalie sabía abrirse paso hacia la vida aprovechando de sus atributos, si quería. Emmett cono¬cía ahora las virtudes de ella para con la cocina, y debía reconocer que había disfru¬tado de ello, lo tenia agarrado por el estomago.”

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Actualmente.

En cuanto ella menciono la palabra mágica “comida” a Emmett le cambio el rostro, se giro decidido a ir por su ración cuando la mirada penetrante de Jasper lo saco de sus prioridades regresándolo a la realidad, en esos momentos tenían algo más importante que hacer, como salvar a una chica secuestrada.

Se apresuro a arreglarle la caja de fusibles y se disculpo con ella dirigiéndose directo a su departamento cerrando prácticamente la puerta en sus narices. Sabía que si era lista entendería la indirecta.

Lo que no sabía era que Rosalie era una chica decidida y cuando quería algo y aquella vez lo quería a e tenía sus propios planes. En cuanto Emmett cerró la puerta de su apartamento se dirigió al suyo y marco el teléfono.

Jasper comenzó a hablarle a Emmett sobre lo sucedido hasta el último día en que la había visto, saco un sobre de entre sus ropas y se lo extendió. Emmett lo cogió y saco lo que tenía dentro, en cuanto reviso las fotos su semblante se contrajo abrió y cerró la boca un par de veces como buscando las palabras correctas para explicar lo que quería decir.

_Tío es ella, es ….. oh Dios mio! es ella, de donde sacaste estas fotos?

Jasper se aclaro la garganta para poder pronunciar algo y al momento de ver la reacción de Emmett supo que no estaba loco, él había tenido la misma impresión cuando comenzó a investigarla, pocas veces la había visto directamente pero en esta ocasión que había tenido la oportunidad de verla bien no cabía duda, solo el color del cabello era diferente tenían los mismos rasgos y no le asombraba la reacción de Emmett.

_Si lo sé, ella es muy amiga de mi chica y nunca la había visto directamente, siempre que yo llegaba ella salía o solo la veía de perfil. Sabía que existía pero solo por Alice.

_Así que me dices estamos en esto juntos?

Emmett lo miró directamente a los ojos y vio lo que hacía muchos años no veía “a su amigo”

_ Si, tío, estamos juntos en esto por nuestro reencuentro y por “ella”.

Jasper sabía perfectamente que no se refería a Bella y sabia por qué todavía no podía pronunciar su nombre, él mismo no lo pronunciaba, llevaba una relación seria con Alice y todavía no se atrevía a mencionársela, sabia que en el momento que lo hiciera todo se le vendría encima.

Comenzaron a hacer planes sobre lo que tenían que hacer, Emmett hablo con algunos informantes de los cuales ya días antes les habían menciona sobre el seguimiento de una prostituta, a lo cual el no le dio importancia y ahora sabia que se trataba de la chica que Jasper quería rescatar de las garras de Masen, se dijo a si mismo que lograría la liberación de esta chica costara lo que costara, no sabía el por qué pero sabía que tenía que hacerlo.

Salieron del departamento y se dirigieron al encuentro de uno de sus informantes el cual tenia una pista de donde podían tener a la chica encerrada, en cuanto salieron del edificio de departamento, Emmett no dejo de mirar por el retrovisor, tenía la sensación de que los seguían no dijo nada pero supo que Jasper también lo había notado pero decidió dejar que pasara más tiempo por si se equivocaban.

_Lo as notado?- Pregunto Emmett.

_Si -contesto Jassper.

-Vamos a dar vuelta en la siguiente hay un callejón escondido, nos meteremos ahí y luego nos bajaremos para llegarle por detrás.

_Si no estuvieras en esta situacion pensaría que hablas en doble sentido- Agregó Jasper con media sonrisa.

_Ok en la siguiente acelero, estas listo?_ Jasper asintió y saco el arma de su chaqueta.

_Aqui vamos_ En cuanto termino la frase dio un giro de 90º grados dándole la vuelta a la esquina y de nuevo dio otro volantazo metiéndose en un estrecho callejón del cual solo pudieron salir por las ventanillas del auto, vieron como el auto que los venia siguiendo se introducía en esa misma calle pasando de largo el callejón donde se habían metido, pasaron por encima del auto tratando no hacer ruido.

En cuanto llegaron al final del callejón Jasper se quedo detrás de Emmett quien se asomo y observó el auto detenido, pudo ver que venían 2 personas en el, le indico a Jasper que se mantuviera detrás de él para no dejarse ver y a su señal Jasper le dio la vuelta al vehículo situándose en posición para sorprender a los ocupantes del otro vehículo, lo que no tenían calculado era que sus ocupantes los habían visto y también tenían plan de ataque.

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espero no se hayan desesperado mucho prometo actualizar antes aqui tambien me pueden encontrar en Fanfiction . net.  http://www.fanfiction.net/~crepusculo31

disfrutenlo.

XOXO.