Placer Tuyo y Mio
Tendida y dormida entre caricias nocturnas
vi a mi amor inclinarse sobre mi triste lecho,
pálida como el fruto y la hoja del lirio más oscuro,
rasa, despojada y sombría, con el cuello desnudo, listo para ser mordido,
demasiado blanca para el rubor y demasiado ardiente para estar inmaculada,
pero del color perfecto, ausente de blanco y rojo.
Y sus labios se entreabrieron tiernamente, y dijo
-en una sola palabra- placer.
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Ella se levanto lentamente después de la noche pasada los días habían pasado demasiado rápido, en realidad no sabia si eran días o noches solo sabia que el tiempo caminaba mas rápido al igual que la
incertidumbre de saber que pasaría después de que pasara la novedad. Estaba poniendo demasiado de su parte para no sentirse como se sentía últimamente, protegida como nunca lo había sentido y era un absurdo dadas las circunstancias de la situación el que la hubiera traído de esta manera. Todo había pasado en un respiro; al principio después de despertar, no tenia bien claro lo que había pasado, pero conforme iban pasando los días, los recuerdos de lo que paso esa noche se iban haciendo mas y mas claros.
“Había decidió salir a caminar para ver si encontraba algún taxi para regresar, ya era de madrugada y estaba exhausta, las calles por las que transitaba no le eran conocidas. De repente sintió que alguien la seguía, con el temor de que se tratara del asesino del momento apretó el paso y al instante volteo pero solo llegó a ver un coche que andaba lento por la calle. Cuando llegó a la esquina ya no supo mas, solo sintió la presión de una mano sobre su boca y un piquete en el cuello.
Y cuando despertó ya estaba aquí. Instintivamente se paso la mano por el cuello buscando algún tipo de cicatriz para así darse cuenta de que eso había ocurrido en realidad, que no habia sido una pesadilla.
Se quedo un momento pensando en su situación, comenzó a caminar de un lado a otro, no sabía hasta cuando la tendría allí o cuando la dejaría salir de su encarcelamiento, si es que la dejara. Se lo había dejado muy claro desde la primera vez, no la dejaría hasta que consiguiera lo quería y sería entonces cuando ella saldría de su vida tal como había entrado, sin pena ni gloria.
Para entonces, Isabella se sintió nerviosa, su cuerpo ya sabia cuando él se acercaba se había acostumbrado a sus llegadas, pudo escuchar el intercambio entre el guarura que se mantenía en la puerta y él. La puer¬ta se abrió y, al verlo... dejó de pensar. Le tembla¬ban tanto las rodillas, que se apoyó en la cabecera de la cama para estabilizarse. Todo en Edward la encendía. Desde el ángulo orgulloso de su cabeza hasta la anchura de sus hombros, sus zancadas, todo en él era espectacularmente masculino sexy y también algo oscuro.
Era guapísimo y sólo tenía que entrar por la puerta para que su sexualidad volviera ala vida y su corazón amenazase con detenerse. Edward le producia un efecto que en todos sus años de vida, nadie había logrado producir en ella.
Edward cerró la puerta con el pie y la tomó entre sus brazos. Por un segundo, Isabella se perdió en la ansiedad de tocarlo, de olerlo...Pero solo duro un instante antes de que la conciencia la devolviera a la realidad y se alejo de el de un empujón.
-Como diste conmigo? _Pregunto al darse la vuelta para enfrentarlo.
El se alejo un paso como analizando la pregunta o tal vez pensando la respuesta, dio un largo suspiro y se dejo caer en la cama, tomo su mano y la jalo hacia si mismo haciéndola caer a su lado.
-Debes de saber que para mi no hay imposibles siempre que quiero algo lo consigo y en ese momento te quería a ti.
Ella sintió una presión en el pecho al oírlo hablar en pasado pero no dejó que él lo notara, en el mismo momento se recompuso, no permitiría que le afectara, talvez su tiempo con él se había acabado.
-Cuanto tiempo piensas mantenerme aquí?_ Ella no movió un solo musculo analizando la expresión de él y su reacción a la pregunta. Por un momento creyó ver algo extraño en su mirada como pesar, pero se negó a creer que a él le pesara dejarla ir.
Él se inclino sobre ella y la observo mientras delineaba con sus dedos el contorno de sus cejas y bajaba por su pómulo izquierdo, rozando sus labios con el pulgar.
Ella sintió más que una caricia, sintió anhelo, deseo y pasión, sobre todo pasión. Comenzó a deslizar las finas tiras de la blusa que llevaba puesta pero ella lo detuvo, deicidio que no se iba a dejar distraer con el deseo que reflejaban sus ojos.
.-No contestaste a mi pregunta. Primero, cuanto tiempo piensas mantenerme aquí? También me gustaría saber cuanto tiempo llevo aquí no tengo ni idea de en qué día vivo al estar encerrada entre estas cuatro paredes.
Él se levanto enfadado al ver que no había conseguido distraerla de la pregunta y eso le molestaba ya que esa misma pregunta se hacia él a cada momento que no la tenia en sus brazos y ya la extrañaba.
¿Tiempo, cuanto tiempo? Edward intentó disimular su reac¬ción ante la noticia. ¿Cuánto tiempo llevaba con Isabella? ¿Semanas? Algunas aventuras no du¬raban tanto. ¿Cuándo se había convertido en algo permanente? Se había metido en la rutina de su vida sin que se diera cuenta. Todo comenzó caer en picado para él, él tenia otras prioridades...
Isabella estaba tan metida en sus sentidos. No era una analogía muy inspirada, pero... ¿Cuándo fue la última vez que se acostó con otra mujer? Meses? Le había sido completamente fiel inconscientemente desde la primera vez que la tomo. Re¬conocer eso hizo que apretase los dientes. Inex¬plicablemente, se había incrustado en su vida diaria sin notarlo, como un ejército invisible, condicionando su vida de una forma que le resultaba completamente ajena. La sorpresa lo enfrió, como si estuviera en presencia del enemigo.
Analizo uno a uno sus movimientos desde la aparición de Isabella en su vida. Primero la primera noche que la tomo en el club, nunca antes se había dejado llevar por sus emociones, siempre mantenía un muy bajo perfil en ese tipo de situaciones él decidía como, cuando y donde. Y sin embargo la había tomado prácticamente en público sin importar que se supiera que había perdido el control ante una prostituta. No, ese no era él, después de esa primera noche se había obsesionado con ella en tal grado, que tuvo que contratar a un investigador privado para lograr localizarla y luego investigar al mismo investigador para poder cubrir sus pasos en caso que se le escapara algo a Jasper.
Después de eso, cometiendo error tras error, tuvo que conseguir alguien de su entera confianza para seguirle el rastro a Isabella ya que se le había escapado de las manos por maniobras de Jasper, del cual tenía pensado ocuparse más tarde.
Una vez que la había localizado recurrió a Seth para que lo ayudara a llevarla a esta bodega, una de tantas de las que tenia en la ciudad, tuvieron que esperar algunas noches para localizarla y sedarla para el traslado, y ya teniéndola a su merced había acomodado su agenda para tener las noches libres y así poderlas pasar entre sus piernas, ese para de piernas tan infinitamente largas lo habían hecho distraerse de sus obligaciones a tal grado, que en la organización lo habían comenzado a investigar y no se molestaron en ocultarlo como una advertencia de que todos sus movimientos estaban siendo vigilados para saber si en realidad seria apto para la responsabilidad de llevar esta organización y la verdad era que estaban esperando un mínimo error de su parte para que su puesto pasara a manos de su primo, el cual se decía tenia la misma hambre de poder que el abuelo.
Todo eso lo llevo a tomar una decisión:
Se giró para encararla y dijo de la manera mas fría posible.
-Qué es en realidad lo que quieres que te diga? Que me enamoré de ti y por eso te busque y te traje aquí? Que eres la mujer sin la que en realidad no puedo vivir? Eres mas ingenua de lo que creí si piensas eso en tu estatus de mujer de la calle, no creo que tengas mejor opción que lo que te e dado estos meses.
En cuanto terminó de hablar ella se quedo pasmada de la impresión. Tanto tiempo había pasado nublada por el deseó y la pasión que era imperdonable que se hubiera olvidado de sus obligaciones, tenia que lograr salir de esta bruma en la que se encontraba y seguir buscando una salida.
-No, en ningún momento me creí con derecho a nada y jamás ha sido mi sueño conseguir un macho proveedor para que me llene de hijos y tenga que aguantar sus golpes solo por un maldito Papel. Así que no, jamás aspiraría a algo más que lo que hago a estas alturas, así que no te preocupes, que en mi patética vida jamás esperaría en que te arrodillaras para pedirme matrimonio después del mediocre sexo que hemos compartido, no te creas tan importante.
Ella le escupió todo sin dejar de mirarlo con todo el desprecio que sentía por él. Si alguna vez había sentido deseo , ahora solo el desprecio corría por sus venas, ya solo lo veía como el mafioso egocéntrico seguro de si mismo y con derecho de pisotear a quien se le atravesara en el camino.
_No eres mejor que los que me pagan por sexo en las calles, tu me pagas con techo y comida pero al final eres igual que ellos, un animal guiado por tus instintos y…….
No termino la frase ya que su boca fue cubierta por unos labios rabiosos de deseo y necesidad de callarla.
Ella lo correspondió como siempre lo hacia.
Logró separase solo un instante y se estremeció. Tragó con fuerza. Parpadeando hacia él intentó encontrarle sentido a la posesiva luz que llenaba de repente sus oscurecidos ojos. Esto no estaba bien, pensó.
El notó la misma confusión en todo su cuerpo. Una noche más. Eso era todo lo que quería. Necesitaba encerrar los recuerdos que lo obsesionaban día y noche. No podía manejar más. No podía permitir que llegara a ser algo más. Pero mientras su boca cubría la de ella, sus sentidos se colapsaban uno a uno y su sentido de la responsabilidad se fue al carajo al igual que sus ansias de poder.
En la mente de ella se libraba una batalla similar ya que poco a poco comenzó a desabotonar la camisa de él mientras que Edward hacia lo mismo con las prendas de ella. Llegaron a la cama con sus respiraciones entrecortadas por el esfuerzo de respirar y besar al mismo tiempo.
El movió los dedos contra el borde de las braguitas, abriéndose camino bajo ellas, tocando los suaves rizos que protegían los calientes y húmedos pliegues de su femenina carne. Los ojos de ella giraron.
_Mírame, Isabella _la orden era áspera, creciendo en intensidad y con un borde de necesidad_. No cierres los ojos. Mírame.
Los ojos de ella encontraron los de él. Un ahogado gemido escapó de su garganta. La cara de él estaba marcada por líneas de concentrado deseo, el límite de su control reflejado en las sombrías profundidades de sus pupilas.
Ella sintió sus dedos, cubiertos ahora con la cremosa esencia de su necesidad. Su humedad se extendía espesa y caliente a lo largo de los labios de su intimidad mientras fluía de las calientes profundidades de ella.
_Demonios, estás mojada _gruñó él_. ¿Cuánto más húmeda puedes estar?
Isabella sabía que podía estar mucho más mojada, lo estaba con frecuencia, al pensar en su toque, sus besos. Cuando su propio dedo se deslizaba sobre su carne caliente, ella soñaba con él, su roce, su posesión y ella estaba mucho más mojada.
_Edward, por favor... _suplicó, atrapada por los ojos de él, por los dedos entrando en la estrecha hendidura que él acariciaba. Por momentos de lucidez se odiaba por ansiar sus caricias como ahora no podía seguir así dándole tanto poder sobre ella que dolía solo el que la mirara.
¿La estaba castigando? ¿La atormentaría aquí, dejándola después por todo lo que le había hecho? Para el, ella lo había dejado, había huido de él, de su posesión, de pertenecerle y eso era un enorme agravio para su ego masculino acostumbrado a obtener lo que quería y sobre todo de las mujeres.
-Voy a follarte, Isabella _le dijo mientras movía los dedos lentamente sobre los empapados labios de su tembloroso centro_. Pero no seré humillado por ti de nuevo ¿me entiendes? Jamás me volverás a comparar con los imbéciles que te pagan por correrse dentro de ti.
Ella no fue capaz de responder. Los ojos muy abiertos, jadeó y gimió. Donde estaba vacía, estuvo de repente llena, estirada, largos y anchos dedos estaban probándola, sumergiéndose profundamente mientras la mano en la parte de atrás de su cuello evitaba que se cayera por el éxtasis sobre la cama ya que quería ver su goce. Sus dedos se movían más profundos, extendiéndola, probando el ceñido e intimo recoveco de su cuerpo.
_Edward _jadeó su nombre, incapaz de decir más mientras su carne se apretaba sobre los dedos, empapándolos más.
Jamás había permitido nunca a nadie que le practicaran el lifting con las manos, se le hacia una degradación mas hacia las mujeres, solo permitía el sexo vaginal a sus clientes a pesar de no tener prejuicios, siempre mantenía cierta distancia con las distintas fantasías de sus clientes.
_Tan mojada y tan preparada para mí. _Una sonrisa rozó sus duros labios.
Ella gimoteó por la necesidad mientras sus dedos retrocedían, saliendo de ella, llevándose sus jadeos, casi rogándole más. Entonces lentamente, con movimientos atormentadores y burlones, la llenó una vez más. Le clavó las uñas en el brazo, el corazón se le aceleró fuera de control, haciendo que respirar fuera más que difícil. Pequeños y lloriqueantes gemidos escaparon de su garganta, indefenso deseo inundando su cuerpo bañándole los dedos para empapar la seda de sus braguitas. Cada vez que él retrocedía ella se sentía vacía, donde antes había estado llena. Dolorosamente consciente de los breves momentos donde el filo de libración se burlaba de ella, la hacía llegar, anhelando más. Después estaba llena de nuevo, empujada siempre acercándose al arrollador momento donde ella sabía que su cuerpo explotaría en un placer tan intenso, tan violento que haría añicos su cordura por aquellos breves momentos.
En ese momento lo supo, jamás nadie le daría lo que él le había dado jamás pero sería una estúpida si lo aceptaba delante de él. Demasiado tenia con todo el ego que cargaba por si solo para que ella se lo hinchara mas.
_Eso es todo lo que tienes por demostrar?_ Dijo con veneno en la voz, retándolo a que satisficiera su deseo de ser poseída más salvaje más ferozmente, lo quería todo.
Él se inclino hacia ella y susurro a su oído.
_Esto solo son la preliminar pequeña tigresa.
Estrangulado y torturado, un gruñido desgarró su garganta. Sus dedos se liberaron del cuerpo de ella, pero los reemplazó con el amplio calor de su erección. Isabella se inmovilizó, la respiración casi detenida en su pecho mientras sentía la ardiente punta moverse contra ella.
-Te follaré hasta hartarme Isabella, hasta que me pidas piedad y entonces solo entonces me sentiré satisfecho de ti.
Isabella sintió fuego y relámpagos arqueándose sobre su piel, entre sus muslos mientras la dura carne comenzaba a invadirla. Estirada, ella jadeó, sus caderas arqueándose, las increíbles sensaciones se propagaron a través de ella mientras Edward se deslizaba más y más profundo dentro de su cuerpo.
_ Isabella. _Su nombre era un duro gemido que salía desgarrado de sus labios_. Diablos. Eres tan estrecha. Tan estrecha, para ser una callejera.
La mano de él soltó los botones de su ropa, algunos se desgarraron de sus costuras mientras los bordes se abrían. Inmediatamente sus labios estaban cubriendo la dura punta de un seno, su boca succionándolo con vehemencia mientras empujaba los últimos centímetros dentro de su cuerpo. Ella no aguantaría por mucho tiempo su liberación, pensó Isabella. No había forma de que aguantara el latigazo de calor y necesidad que ahora quemaba su cuerpo.
Que Edward Masen pudiera hacerle esto a una mujer no la sorprendía. El hecho de que la tuviera debajo de él, lloriqueando de placer, sin embargo era algo que le asombraba. Ella, la experta en los placeres carnales, estaba siendo arrastrada de placer mientras le susurraba lo caliente que estaba por al mismo tiempo que se introducía en su interior. Apretó los músculos entorno a él, gritando por si misma ante el latigazo de dolor y placer que la acción le provocó.
_Oh, infiernos. Isabella. No hagas eso. _Los labios de él estaban en su cuello, los dientes pellizcando su piel mientras luchaba por el control_. No lo hagas tigresa, no seré capaz de refrenarme y te tomare de manera salvaje.
¿Había perdido él el control sexualmente? Ella conocía mujeres que se lamentaban sobre el hecho de que nunca podían hacer que los hombres perdieran el control. Apretó más alrededor de él, sus caderas sacudiéndose mientras el calor escaldaba su vagina, haciéndola retorcerse de necesidad debajo de él.
No sabía quien sufría mas ella o el en su intento por ganara la guerra de sexo que no supo a que hora había comenzado.
Las caderas de él se retiraron y después empujaron con dureza, y Bella se oyó gritar mientras su carne vibraba y pulsaba a su alrededor. Sensación tras sensación irrumpían a través de ella, haciéndola arquearse más cerca de él, tensarse más a su alrededor.
_Quédate quieta, Isabella _le suplicó él ásperamente, clavando sus caderas contra las de ella en pequeños e involuntarios espasmos.
No pudo ayudarlo. La sensación era demasiado intensa, la necesidad arremetiendo en ella como un demonio buscando satisfacción y su satisfacción personal al verlo perder el control el siempre se había comportado tan controlado.
_Hazme gritar _murmuró ella, contemplándolo fijamente mientras él se elevaba sobre ella. Estaba sorprendida por la ronca sexualidad de su voz—. Por favor, Edward, nunca he gritado.
Se dijo así misma que todo era parte de la actuación para lograr descontrolarlo y ganar esta batalla en la cama la cual conforme pasaba el tiempo sentía que sus propias fuerzas flaqueaban ante las feroces arremetidas del dentro de ella.
Los ojos de él se abrieron sorprendidos. Por un segundo, largo e intenso, la observó sorprendido.
_ ¿Nunca? _gruñó la pregunta mientras su cuerpo parecía tensarse, preparándose para la acción. Sus brazos envueltos alrededor de sus caderas mientras la hacían retroceder a lo largo de la cama.
La emoción le arrancó un grito. Su carne poco saciada, necesitaba movimientos, golpes y caricias. Estaba desesperada por más.
_Nunca _gritó ella bruscamente_. Quiero gritar. Solo una vez, Edward.
_ ¿Solo una vez? _Se levantó sobre ella, retirándose lentamente_. No Isabella, gritarás más que solo una vez.
Un lento y agudo grito llenó el interior de la habitación mientras él empujaba duro dentro de ella. Isabella sintió su vagina estirarse con un poco de protesta, pero aquel pequeño filo de dolor la hizo querer más. Siempre más. Y él no paró con solo uno. Una mano apretó su cadera mientras el brazo se enroscaba alrededor de sus hombros, y las caderas de él empezaban un duro y rítmico empuje que la hizo arquearse y gritar. La tensión en su interior, el fuego y el calor llenándola, estirándola en un tormento de placer tan torturado que empezó a temer la locura. No podía resistirlo. No podía. Estaba aumentando duramente, siempre aumentando, nunca liberando, nunca terminando.
Pero el no paró ahí la tomo de las nalgas y la empujo contra la cabecera de la cama y su cabeza quedo sobre ella le tomo con fuerza a tal grado que la cabecera comenzó a chocar con la pared y ella se perdió entre el placer de el llenándola y el dolor de sus manazas calvadas en sus caderas evitando que se moviera al mismo tiempo que su cabeza golpeaba con la cabecera de la cama.
_ ¿Edward? _El la llenaba ahora. No pararía, la tensión en su cuerpo estaba enroscándose más y más tensa, sin alivio, ni liberación. El temor de que la dejara a medias le dolía el cuerpo de necesidad por la liberación.
Ella se tensó contra él, su cabeza sacudiéndose, las caderas luchando contra su agarre mientras se sacudían a la vez en sus duros empujones. Podía sentir el grueso acero invasor entre sus muslos una y otra vez, dejando su cuerpo lleno y chorreante con la humedad pero el torturante apretón de erótica furia nunca se alivió dentro de ella.
_Pronto, Isabella _le jadeó al oído, los labios acariciando el lóbulo mientras ella luchaba contra el continuo ritmo—. Solo déjalo ir. No te preocupes. No luches contra mí.
_Está matándome _el grito resonó alrededor de ellos, aumentando de intensidad mientras el fuego se elevaba en su cuerpo.
No podía resistirlo. No podía aguantarlo. Moriría. La mataría.
_Entonces nos matará a los dos. _Se arqueó dentro de ella, su polla golpeaba dentro de ella como un martillo de carne y sangre intentando llevarla más allá del límite del delirio.
Ella trato de alcanzarlo con las manos para acariciar su amplio pecho pero el le sujeto las manos sobre la cabeza y las apretó contra la cabecera y ella ahogo un gemido ya que seguía perdida en luces destellantes y neblinas de placer.
El fiero empalamiento, la lujuria y necesidad la hicieron jadear y gritar. La tensión estaba enroscándose más tensa, el miedo ensartándose a través de la bruma de pasión, haciendo las sensaciones más fuertes y profundas. No sobreviviría a esto. No podría resistirlo.
Edward le bajó los brazos de un tirón, asiéndolas ahora mientras se elevaba sobre ella, la cara una máscara de furiosa determinación mientras disparaba su polla dentro de ella repetidamente. Los ruidos de carne mojada, jadeante necesidad y las suplicas de isabella llenaban el interior de la habitación. Ella se retorcía debajo de él, sus gritos elevándose en un crescendo ahora mientras el infierno empezaba a tragarla.
El miedo bordeaba sus gritos, su conciencia, pero ella no podía detener sus empujones, no podía detener la reacción de su cuerpo.
_Ahora, Isabella _gritó él ásperamente, inclinándose sobre ella, aplicando una presión sobre su clítoris que la envió directamente a la locura.
La pelvis de él golpeó contra el ultra sensible brote con un último y duro empujón y Sarah se sintió morir. Explotar, perdida en un mar de sensaciones que amenazaba con destruirla. Oía a alguien gritando mientras sentía su carne apretarse dolorosamente alrededor de su pistoneante polla. Gritar, rogar mientras su cuerpo se tensaba hasta el punto de ruptura, arqueándose tan tirante que temió romperse mientras ola tras ola de sorprendente liberación rompía sobre su cuerpo. Rasgó a través de su vagina, quemando más allá del estómago y destrozando su cordura como si volara sobre ella, a través de ella pareciendo que nunca acabaría hasta que por fin con un último y brutal espasmo de su cuerpo, se derrumbó en el asiento, sintiendo el cálido chorro del semen de Edward contra la suave carne de su interior.
El salió poco a poco de su cuerpo como queriendo detener el tiempo a su alrededor y retrasar lo inevitable la separación había llegado lo que acababan de compartir se lo había demostrado después de tanto tiempo y experiencia había perdido el control y había dejado salir el animal que siempre llevaba dentro y lo había dejado hacer con Isabela y saciar sus mas bajos instintos.
Estaba claro que esto no podía seguir así en esta situación ya que no se atrevía a llamar a esto relación. Ella tenía que desaparecer de su vida y su mundo para siempre, pero tampoco quería que siguiera entregándose a otros hombres por dinero, no podía soportar la sola idea de otro hombre tocándola o haciéndola gritar el saber que el había sido el primero le hincho el ego masculino al borde del éxtasis.
Decidió que si era su última noche la disfrutaría al máximo, la giro sobre la cama y comenzó a besarle la parte trasera del cuello mientras una de sus manos recorría su espalda hasta detenerse sobre su trasero, ella emitió un gemido de protesta al sentir sus manos y sus labios sobre su piel, no podía ser posible que quisiera mas la había dejado exhausta y sabia o al menos eso era lo que quería creer el debería estar igual.
_No estarás queriendo mas verdad?_ pregunto ella con duda en la voz, algo le decía que se había tomado muy en serio su amenaza de hacerla pedir piedad.
_Eso es exactamente lo que pienso hacer honor a mi palabra esto te demostrará que soy un hombre de palabra y como hasta ahora no te e oído pedir piedad pienso corregir eso.
Diciendo eso introdujo su mano debajo de su cuerpo levantando su trasero, dejándola expuesta a su mirada lujuriosa, ella solo alcanzó a gemir al sentir su intromisión sin juego previo, ella lo sintió entre el placer y el ardor de su encuentro anterior, él le estrujaba la caderas como no queriendo que ella se le escapara, soltando gemidos y ruñidos que se perdían con los de ella, quien a su vez trato de callarlos mordiendo una almohada.
Llegaron juntos al clímax avasallador que a él lo hizo reafirmar su decisión.
El se levanto al amanecer con una decisión se fijo en el cuerpo desnudo que yacía sobre las sabanas de seda que había comprado especialmente para ella quería que todo fuera especial para su estancia desde un principio había tenido la necesidad de complacerla hasta el mas mínimo detalle y no lo había notado, se vistió muy lentamente como retrasando su partida.
La observa desnuda y tuvo la inclinación de volver a acostarse y envolverla en sus brazos.
En lugar de eso saco un sobre y lo deposito sobre el buro que estaba junto a la gran cama se detuvo un momento para delinear suso rostro con las yemas de sus dedos empezó por las cejas y bajo por los pómulos llegando a sus labios en los cuales se detuvo un momento rememorando lo que podía hacer con ellos cerro los ojos a esa sensación se levanto y salió de la habitación dando instrucciones a sSeth y se dispuso a salir de su vida.
Ella se levanto para encontrarse sola en la gran habitación por alguna extraña razón eso le disgusto y se reprendió por eso no debía de añorar despertar en brazos de nadie pero por alguna extraña razón asi lo sentía.
Se levanto de un salto, tenía que salir de aquí lo antes posible, no se podía sentar a pensar en el vacio que se afianzaba a sus entrañas. Movió la cabeza negativamente para borrar cualquier pensamiento al respecto. Al momento que comenzó a vestirse noto el sobre que había sobre la mesita de noche se volvió a sentar sobre la cama y lo abrió para encontrar dentro un montón de dinero en fajos de 100 dólares lo saco todo y salieron otro par de sobres mas pequeños, dejo el dinero a un lado y abrió uno de los sobres, en el se encontraba documentos que la hacían propietaria de un departamento en una de las zonas mas exclusivas de la ciudad, se quedo sin aliento ¿a que venia todo esto? dejó el otro sobre de lado y tomo el ultimo sobre el cual lo abrió ya con las manos temblorosas al no saber con que se iba a encontrar, dentro había un par de llaves que cayeron en su regazo y saco las facturas de un automóvil.
No supo cuanto tiempo había pasado hasta un movimiento afuera de la habitación la alertó por lo que se levanto de un salto y se dirigió a la misma.
_-He tú! sé que estas ahí te puedo oír, necesito hablarte, contesta-
Esperó a que respondiera pero en su lugar la puerta se abrió y delante de ella estaba el mismo hombre con quien había tropezado la primera vez que se había despertado en esta habitación,. se quedo igualmente impresionada por el tamaño el iba vestido como los hombres de negro con gafas y todo. Solo esperó que no sacara la lamparita y la deslumbrara para hacerla olvidar todo lo sucedo aunque pensándolo mejor, no seria tan mala idea si con eso borraba sus sentimientos de vacío y pesar.
Sacudió la cabeza para despejar su mente de esos pensamientos.
EÉl se acerco a ella de manera amenazante y ella trago en seco, por un instante pensó que la golpearía o algo peor, pero en su lugar metió la mano izquierda dentro del bolsillo derecho y fue entonces cuando ella se temió que fuera sacar un arma para matarla después de todo parecía ser que su estancia aquí se había acabado.
Fueron los minutos mas largos en toda su vida hasta que se dio cuenta que el extendía su mano hacia ella al mismo tiempo y por instinto cerro los ojos esperando oír una detonación pero en su lugar solo escucho el silencio.
Abrió un ojo para cerciorarse y después el otro muy lentamente como no creyendo lo que veía, delante de ella seguía el tipo con la mano estirada hacia ella pero en lugar de un arma en su mano sostenía un celular con la tapa levantada hacia ella para que lo tomara.
Ella estiro la mano temblorosa sin dejar de mirarlo a la cara a la espera de cualquier reacción de el para percibir el menor indicio o cualquier movimiento agresivo de su parte.
Tomo el celular de su mano y lo miro interrogativamente a la espera de una indicación de lo que quería que hiciera con el, pero aquel hombre se giro sobre sus talones y salió de la habitación sin esperar a ver lo que ella hacía.
Se quedo parada en el mismo lugar por un tiempo, no sabía cuánto, solo sabía que parecía que el tiempo se había detenido junto con ella, hasta que unos ruidos de fuera la volvieron a la realidad.
Puso mucha atención a los ruidos que escuchaba pero no lograba entender que los producía. Eeran como murmullos lejanos y a la vez alguien tratando de abrir la puerta, tomo el teléfono y trató de marcar algún numero que se le viniera a la cabeza para pedir ayuda pero las manos le temblaban tanto que no logro discar ningún numero, se quedo paralizada al ver que no tenía a quien llamar.
La puerta estallo hacia adentro, ella por instinto se lanzo hacia la cama tratando de llegar al otro extremo para tratar de cubrirse con ella.
-Bella eres tu? estás bien?, Bella contesta! soy Jasper!-
Ella salió del otro extremo de la cama con cautela al ver quien había irrumpido, salto sobre la cama la atravesó de un salto y se detuvo en seco al ver al hombre que venia detrás de Jasper. Era enorme!! igual o mas que el carcelero.
- Hey chica linda, mi nombre es Emmett, tú debes de ser Bella encantado de conocerte-dicho esto le tomo la mano y se la beso, a ella le pareció algo extravagante dado su posición de mujer de la calle. pocos hombres la trataban de esa manera.
-Bella tenemos que salir de aquí, el guarda puede regresar en cualquier momento-
Ella se giro y tomo todo lo que había en la cama saco su bolso de debajo de la misma y lo hechó todo ahí. En cuanto se giró una Alice a punto de llorar la miraba desde el otro lado de la puerta con expectación, al momento se abalanzo sobre ella y la abrazo con toda la fuerza de su pequeño cuerpo. Bella se quedó estática, pocas veces se permitía cualquier demostración de afecto para con nadie pero Alice no era nadie, era su única amiga o conocida y en estos momentos agradecía el abrazo. La rodeo con sus brazos hasta que oyó los sollozos y sintió el cuerpo de Alice temblar.
-Shhh Alice, todo está bien yo estoy bien ya paso-se retiro un poco para mirar el rostro de Alice y con la mirada le indico que todo estaba bien
-Por un momento creí que no volvería a verte temí encontrarte destrozada en un charco de sangre o algo por el estilo- en aquel momento Alice se detuvo y observo a Bella de los pies a la cabeza analizando su aspecto.
-ok si se supone que estabas raptada que haces vestida con ropas de diseñador y bien aseada? y no tienes ningún rasguño a menos que tomes esa mordida en tu cuello como alguna marca de dolor-instintivamente Bella se llevó la mano al cuello tratando de ocultarlo, al momento se sintió estúpida ya que era obvio que todos la habían visto.
-Eh chicas, no quiero interrumpir vuestro reencuentro, pero será mejor que nos vayamos no sea que el carcelero regrese a ver qué pasa.
Todos comenzaron a salir del lugar pero Bella se quedó atrás, se giró para dar una última mirada al lecho el cual lucia desordenado pero aun así le pareció que lo iba a extrañar solo la mano de Emmett la devolvió a la realidad.
-Vamos dulzura, es hora de ser libre por fin.
´”Libre” se dijo a sí misma, podría serlo alguna vez? por primera vez volvía a la realidad de su situación, los meses que paso encerrada fueron los únicos que en realidad se había sentido libre de toda responsabilidad había olvidado sus obligaciones y se había dedicado a disfrutar de tres comidas y una cama blanda y lo principal había disfrutado de los encuentros sexuales.
-LIBERTAD? No lo creo- se dijo tan bajo que solo ella se escuchó
Ahora tendría que volver a la realidad a mendigar con su cuerpo a tener hambre…….o NO?
Tomo su bolsa y se aferro a ella como un salvavidas y entonces involuntariamente una sonrisa se dibujo e su rostro Alice la vio y se alegro de ver que su aspecto cambiaba con solo una sonrisa.
- Eso es bella esa es la actitud asía la libertad vas a ver que todo va salir bien hada Alice se encargara de eso
Bella volvió a sonreír y asintió, claro que iba a cambiar.
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hola en recompensa les dejo el nuevo cap dos por uno.
saludos.
Tendida y dormida entre caricias nocturnas
vi a mi amor inclinarse sobre mi triste lecho,
pálida como el fruto y la hoja del lirio más oscuro,
rasa, despojada y sombría, con el cuello desnudo, listo para ser mordido,
demasiado blanca para el rubor y demasiado ardiente para estar inmaculada,
pero del color perfecto, ausente de blanco y rojo.
Y sus labios se entreabrieron tiernamente, y dijo
-en una sola palabra- placer.
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Ella se levanto lentamente después de la noche pasada los días habían pasado demasiado rápido, en realidad no sabia si eran días o noches solo sabia que el tiempo caminaba mas rápido al igual que la
incertidumbre de saber que pasaría después de que pasara la novedad. Estaba poniendo demasiado de su parte para no sentirse como se sentía últimamente, protegida como nunca lo había sentido y era un absurdo dadas las circunstancias de la situación el que la hubiera traído de esta manera. Todo había pasado en un respiro; al principio después de despertar, no tenia bien claro lo que había pasado, pero conforme iban pasando los días, los recuerdos de lo que paso esa noche se iban haciendo mas y mas claros.
“Había decidió salir a caminar para ver si encontraba algún taxi para regresar, ya era de madrugada y estaba exhausta, las calles por las que transitaba no le eran conocidas. De repente sintió que alguien la seguía, con el temor de que se tratara del asesino del momento apretó el paso y al instante volteo pero solo llegó a ver un coche que andaba lento por la calle. Cuando llegó a la esquina ya no supo mas, solo sintió la presión de una mano sobre su boca y un piquete en el cuello.
Y cuando despertó ya estaba aquí. Instintivamente se paso la mano por el cuello buscando algún tipo de cicatriz para así darse cuenta de que eso había ocurrido en realidad, que no habia sido una pesadilla.
Se quedo un momento pensando en su situación, comenzó a caminar de un lado a otro, no sabía hasta cuando la tendría allí o cuando la dejaría salir de su encarcelamiento, si es que la dejara. Se lo había dejado muy claro desde la primera vez, no la dejaría hasta que consiguiera lo quería y sería entonces cuando ella saldría de su vida tal como había entrado, sin pena ni gloria.
Para entonces, Isabella se sintió nerviosa, su cuerpo ya sabia cuando él se acercaba se había acostumbrado a sus llegadas, pudo escuchar el intercambio entre el guarura que se mantenía en la puerta y él. La puer¬ta se abrió y, al verlo... dejó de pensar. Le tembla¬ban tanto las rodillas, que se apoyó en la cabecera de la cama para estabilizarse. Todo en Edward la encendía. Desde el ángulo orgulloso de su cabeza hasta la anchura de sus hombros, sus zancadas, todo en él era espectacularmente masculino sexy y también algo oscuro.
Era guapísimo y sólo tenía que entrar por la puerta para que su sexualidad volviera ala vida y su corazón amenazase con detenerse. Edward le producia un efecto que en todos sus años de vida, nadie había logrado producir en ella.
Edward cerró la puerta con el pie y la tomó entre sus brazos. Por un segundo, Isabella se perdió en la ansiedad de tocarlo, de olerlo...Pero solo duro un instante antes de que la conciencia la devolviera a la realidad y se alejo de el de un empujón.
-Como diste conmigo? _Pregunto al darse la vuelta para enfrentarlo.
El se alejo un paso como analizando la pregunta o tal vez pensando la respuesta, dio un largo suspiro y se dejo caer en la cama, tomo su mano y la jalo hacia si mismo haciéndola caer a su lado.
-Debes de saber que para mi no hay imposibles siempre que quiero algo lo consigo y en ese momento te quería a ti.
Ella sintió una presión en el pecho al oírlo hablar en pasado pero no dejó que él lo notara, en el mismo momento se recompuso, no permitiría que le afectara, talvez su tiempo con él se había acabado.
-Cuanto tiempo piensas mantenerme aquí?_ Ella no movió un solo musculo analizando la expresión de él y su reacción a la pregunta. Por un momento creyó ver algo extraño en su mirada como pesar, pero se negó a creer que a él le pesara dejarla ir.
Él se inclino sobre ella y la observo mientras delineaba con sus dedos el contorno de sus cejas y bajaba por su pómulo izquierdo, rozando sus labios con el pulgar.
Ella sintió más que una caricia, sintió anhelo, deseo y pasión, sobre todo pasión. Comenzó a deslizar las finas tiras de la blusa que llevaba puesta pero ella lo detuvo, deicidio que no se iba a dejar distraer con el deseo que reflejaban sus ojos.
.-No contestaste a mi pregunta. Primero, cuanto tiempo piensas mantenerme aquí? También me gustaría saber cuanto tiempo llevo aquí no tengo ni idea de en qué día vivo al estar encerrada entre estas cuatro paredes.
Él se levanto enfadado al ver que no había conseguido distraerla de la pregunta y eso le molestaba ya que esa misma pregunta se hacia él a cada momento que no la tenia en sus brazos y ya la extrañaba.
¿Tiempo, cuanto tiempo? Edward intentó disimular su reac¬ción ante la noticia. ¿Cuánto tiempo llevaba con Isabella? ¿Semanas? Algunas aventuras no du¬raban tanto. ¿Cuándo se había convertido en algo permanente? Se había metido en la rutina de su vida sin que se diera cuenta. Todo comenzó caer en picado para él, él tenia otras prioridades...
Isabella estaba tan metida en sus sentidos. No era una analogía muy inspirada, pero... ¿Cuándo fue la última vez que se acostó con otra mujer? Meses? Le había sido completamente fiel inconscientemente desde la primera vez que la tomo. Re¬conocer eso hizo que apretase los dientes. Inex¬plicablemente, se había incrustado en su vida diaria sin notarlo, como un ejército invisible, condicionando su vida de una forma que le resultaba completamente ajena. La sorpresa lo enfrió, como si estuviera en presencia del enemigo.
Analizo uno a uno sus movimientos desde la aparición de Isabella en su vida. Primero la primera noche que la tomo en el club, nunca antes se había dejado llevar por sus emociones, siempre mantenía un muy bajo perfil en ese tipo de situaciones él decidía como, cuando y donde. Y sin embargo la había tomado prácticamente en público sin importar que se supiera que había perdido el control ante una prostituta. No, ese no era él, después de esa primera noche se había obsesionado con ella en tal grado, que tuvo que contratar a un investigador privado para lograr localizarla y luego investigar al mismo investigador para poder cubrir sus pasos en caso que se le escapara algo a Jasper.
Después de eso, cometiendo error tras error, tuvo que conseguir alguien de su entera confianza para seguirle el rastro a Isabella ya que se le había escapado de las manos por maniobras de Jasper, del cual tenía pensado ocuparse más tarde.
Una vez que la había localizado recurrió a Seth para que lo ayudara a llevarla a esta bodega, una de tantas de las que tenia en la ciudad, tuvieron que esperar algunas noches para localizarla y sedarla para el traslado, y ya teniéndola a su merced había acomodado su agenda para tener las noches libres y así poderlas pasar entre sus piernas, ese para de piernas tan infinitamente largas lo habían hecho distraerse de sus obligaciones a tal grado, que en la organización lo habían comenzado a investigar y no se molestaron en ocultarlo como una advertencia de que todos sus movimientos estaban siendo vigilados para saber si en realidad seria apto para la responsabilidad de llevar esta organización y la verdad era que estaban esperando un mínimo error de su parte para que su puesto pasara a manos de su primo, el cual se decía tenia la misma hambre de poder que el abuelo.
Todo eso lo llevo a tomar una decisión:
Se giró para encararla y dijo de la manera mas fría posible.
-Qué es en realidad lo que quieres que te diga? Que me enamoré de ti y por eso te busque y te traje aquí? Que eres la mujer sin la que en realidad no puedo vivir? Eres mas ingenua de lo que creí si piensas eso en tu estatus de mujer de la calle, no creo que tengas mejor opción que lo que te e dado estos meses.
En cuanto terminó de hablar ella se quedo pasmada de la impresión. Tanto tiempo había pasado nublada por el deseó y la pasión que era imperdonable que se hubiera olvidado de sus obligaciones, tenia que lograr salir de esta bruma en la que se encontraba y seguir buscando una salida.
-No, en ningún momento me creí con derecho a nada y jamás ha sido mi sueño conseguir un macho proveedor para que me llene de hijos y tenga que aguantar sus golpes solo por un maldito Papel. Así que no, jamás aspiraría a algo más que lo que hago a estas alturas, así que no te preocupes, que en mi patética vida jamás esperaría en que te arrodillaras para pedirme matrimonio después del mediocre sexo que hemos compartido, no te creas tan importante.
Ella le escupió todo sin dejar de mirarlo con todo el desprecio que sentía por él. Si alguna vez había sentido deseo , ahora solo el desprecio corría por sus venas, ya solo lo veía como el mafioso egocéntrico seguro de si mismo y con derecho de pisotear a quien se le atravesara en el camino.
_No eres mejor que los que me pagan por sexo en las calles, tu me pagas con techo y comida pero al final eres igual que ellos, un animal guiado por tus instintos y…….
No termino la frase ya que su boca fue cubierta por unos labios rabiosos de deseo y necesidad de callarla.
Ella lo correspondió como siempre lo hacia.
Logró separase solo un instante y se estremeció. Tragó con fuerza. Parpadeando hacia él intentó encontrarle sentido a la posesiva luz que llenaba de repente sus oscurecidos ojos. Esto no estaba bien, pensó.
El notó la misma confusión en todo su cuerpo. Una noche más. Eso era todo lo que quería. Necesitaba encerrar los recuerdos que lo obsesionaban día y noche. No podía manejar más. No podía permitir que llegara a ser algo más. Pero mientras su boca cubría la de ella, sus sentidos se colapsaban uno a uno y su sentido de la responsabilidad se fue al carajo al igual que sus ansias de poder.
En la mente de ella se libraba una batalla similar ya que poco a poco comenzó a desabotonar la camisa de él mientras que Edward hacia lo mismo con las prendas de ella. Llegaron a la cama con sus respiraciones entrecortadas por el esfuerzo de respirar y besar al mismo tiempo.
El movió los dedos contra el borde de las braguitas, abriéndose camino bajo ellas, tocando los suaves rizos que protegían los calientes y húmedos pliegues de su femenina carne. Los ojos de ella giraron.
_Mírame, Isabella _la orden era áspera, creciendo en intensidad y con un borde de necesidad_. No cierres los ojos. Mírame.
Los ojos de ella encontraron los de él. Un ahogado gemido escapó de su garganta. La cara de él estaba marcada por líneas de concentrado deseo, el límite de su control reflejado en las sombrías profundidades de sus pupilas.
Ella sintió sus dedos, cubiertos ahora con la cremosa esencia de su necesidad. Su humedad se extendía espesa y caliente a lo largo de los labios de su intimidad mientras fluía de las calientes profundidades de ella.
_Demonios, estás mojada _gruñó él_. ¿Cuánto más húmeda puedes estar?
Isabella sabía que podía estar mucho más mojada, lo estaba con frecuencia, al pensar en su toque, sus besos. Cuando su propio dedo se deslizaba sobre su carne caliente, ella soñaba con él, su roce, su posesión y ella estaba mucho más mojada.
_Edward, por favor... _suplicó, atrapada por los ojos de él, por los dedos entrando en la estrecha hendidura que él acariciaba. Por momentos de lucidez se odiaba por ansiar sus caricias como ahora no podía seguir así dándole tanto poder sobre ella que dolía solo el que la mirara.
¿La estaba castigando? ¿La atormentaría aquí, dejándola después por todo lo que le había hecho? Para el, ella lo había dejado, había huido de él, de su posesión, de pertenecerle y eso era un enorme agravio para su ego masculino acostumbrado a obtener lo que quería y sobre todo de las mujeres.
-Voy a follarte, Isabella _le dijo mientras movía los dedos lentamente sobre los empapados labios de su tembloroso centro_. Pero no seré humillado por ti de nuevo ¿me entiendes? Jamás me volverás a comparar con los imbéciles que te pagan por correrse dentro de ti.
Ella no fue capaz de responder. Los ojos muy abiertos, jadeó y gimió. Donde estaba vacía, estuvo de repente llena, estirada, largos y anchos dedos estaban probándola, sumergiéndose profundamente mientras la mano en la parte de atrás de su cuello evitaba que se cayera por el éxtasis sobre la cama ya que quería ver su goce. Sus dedos se movían más profundos, extendiéndola, probando el ceñido e intimo recoveco de su cuerpo.
_Edward _jadeó su nombre, incapaz de decir más mientras su carne se apretaba sobre los dedos, empapándolos más.
Jamás había permitido nunca a nadie que le practicaran el lifting con las manos, se le hacia una degradación mas hacia las mujeres, solo permitía el sexo vaginal a sus clientes a pesar de no tener prejuicios, siempre mantenía cierta distancia con las distintas fantasías de sus clientes.
_Tan mojada y tan preparada para mí. _Una sonrisa rozó sus duros labios.
Ella gimoteó por la necesidad mientras sus dedos retrocedían, saliendo de ella, llevándose sus jadeos, casi rogándole más. Entonces lentamente, con movimientos atormentadores y burlones, la llenó una vez más. Le clavó las uñas en el brazo, el corazón se le aceleró fuera de control, haciendo que respirar fuera más que difícil. Pequeños y lloriqueantes gemidos escaparon de su garganta, indefenso deseo inundando su cuerpo bañándole los dedos para empapar la seda de sus braguitas. Cada vez que él retrocedía ella se sentía vacía, donde antes había estado llena. Dolorosamente consciente de los breves momentos donde el filo de libración se burlaba de ella, la hacía llegar, anhelando más. Después estaba llena de nuevo, empujada siempre acercándose al arrollador momento donde ella sabía que su cuerpo explotaría en un placer tan intenso, tan violento que haría añicos su cordura por aquellos breves momentos.
En ese momento lo supo, jamás nadie le daría lo que él le había dado jamás pero sería una estúpida si lo aceptaba delante de él. Demasiado tenia con todo el ego que cargaba por si solo para que ella se lo hinchara mas.
_Eso es todo lo que tienes por demostrar?_ Dijo con veneno en la voz, retándolo a que satisficiera su deseo de ser poseída más salvaje más ferozmente, lo quería todo.
Él se inclino hacia ella y susurro a su oído.
_Esto solo son la preliminar pequeña tigresa.
Estrangulado y torturado, un gruñido desgarró su garganta. Sus dedos se liberaron del cuerpo de ella, pero los reemplazó con el amplio calor de su erección. Isabella se inmovilizó, la respiración casi detenida en su pecho mientras sentía la ardiente punta moverse contra ella.
-Te follaré hasta hartarme Isabella, hasta que me pidas piedad y entonces solo entonces me sentiré satisfecho de ti.
Isabella sintió fuego y relámpagos arqueándose sobre su piel, entre sus muslos mientras la dura carne comenzaba a invadirla. Estirada, ella jadeó, sus caderas arqueándose, las increíbles sensaciones se propagaron a través de ella mientras Edward se deslizaba más y más profundo dentro de su cuerpo.
_ Isabella. _Su nombre era un duro gemido que salía desgarrado de sus labios_. Diablos. Eres tan estrecha. Tan estrecha, para ser una callejera.
La mano de él soltó los botones de su ropa, algunos se desgarraron de sus costuras mientras los bordes se abrían. Inmediatamente sus labios estaban cubriendo la dura punta de un seno, su boca succionándolo con vehemencia mientras empujaba los últimos centímetros dentro de su cuerpo. Ella no aguantaría por mucho tiempo su liberación, pensó Isabella. No había forma de que aguantara el latigazo de calor y necesidad que ahora quemaba su cuerpo.
Que Edward Masen pudiera hacerle esto a una mujer no la sorprendía. El hecho de que la tuviera debajo de él, lloriqueando de placer, sin embargo era algo que le asombraba. Ella, la experta en los placeres carnales, estaba siendo arrastrada de placer mientras le susurraba lo caliente que estaba por al mismo tiempo que se introducía en su interior. Apretó los músculos entorno a él, gritando por si misma ante el latigazo de dolor y placer que la acción le provocó.
_Oh, infiernos. Isabella. No hagas eso. _Los labios de él estaban en su cuello, los dientes pellizcando su piel mientras luchaba por el control_. No lo hagas tigresa, no seré capaz de refrenarme y te tomare de manera salvaje.
¿Había perdido él el control sexualmente? Ella conocía mujeres que se lamentaban sobre el hecho de que nunca podían hacer que los hombres perdieran el control. Apretó más alrededor de él, sus caderas sacudiéndose mientras el calor escaldaba su vagina, haciéndola retorcerse de necesidad debajo de él.
No sabía quien sufría mas ella o el en su intento por ganara la guerra de sexo que no supo a que hora había comenzado.
Las caderas de él se retiraron y después empujaron con dureza, y Bella se oyó gritar mientras su carne vibraba y pulsaba a su alrededor. Sensación tras sensación irrumpían a través de ella, haciéndola arquearse más cerca de él, tensarse más a su alrededor.
_Quédate quieta, Isabella _le suplicó él ásperamente, clavando sus caderas contra las de ella en pequeños e involuntarios espasmos.
No pudo ayudarlo. La sensación era demasiado intensa, la necesidad arremetiendo en ella como un demonio buscando satisfacción y su satisfacción personal al verlo perder el control el siempre se había comportado tan controlado.
_Hazme gritar _murmuró ella, contemplándolo fijamente mientras él se elevaba sobre ella. Estaba sorprendida por la ronca sexualidad de su voz—. Por favor, Edward, nunca he gritado.
Se dijo así misma que todo era parte de la actuación para lograr descontrolarlo y ganar esta batalla en la cama la cual conforme pasaba el tiempo sentía que sus propias fuerzas flaqueaban ante las feroces arremetidas del dentro de ella.
Los ojos de él se abrieron sorprendidos. Por un segundo, largo e intenso, la observó sorprendido.
_ ¿Nunca? _gruñó la pregunta mientras su cuerpo parecía tensarse, preparándose para la acción. Sus brazos envueltos alrededor de sus caderas mientras la hacían retroceder a lo largo de la cama.
La emoción le arrancó un grito. Su carne poco saciada, necesitaba movimientos, golpes y caricias. Estaba desesperada por más.
_Nunca _gritó ella bruscamente_. Quiero gritar. Solo una vez, Edward.
_ ¿Solo una vez? _Se levantó sobre ella, retirándose lentamente_. No Isabella, gritarás más que solo una vez.
Un lento y agudo grito llenó el interior de la habitación mientras él empujaba duro dentro de ella. Isabella sintió su vagina estirarse con un poco de protesta, pero aquel pequeño filo de dolor la hizo querer más. Siempre más. Y él no paró con solo uno. Una mano apretó su cadera mientras el brazo se enroscaba alrededor de sus hombros, y las caderas de él empezaban un duro y rítmico empuje que la hizo arquearse y gritar. La tensión en su interior, el fuego y el calor llenándola, estirándola en un tormento de placer tan torturado que empezó a temer la locura. No podía resistirlo. No podía. Estaba aumentando duramente, siempre aumentando, nunca liberando, nunca terminando.
Pero el no paró ahí la tomo de las nalgas y la empujo contra la cabecera de la cama y su cabeza quedo sobre ella le tomo con fuerza a tal grado que la cabecera comenzó a chocar con la pared y ella se perdió entre el placer de el llenándola y el dolor de sus manazas calvadas en sus caderas evitando que se moviera al mismo tiempo que su cabeza golpeaba con la cabecera de la cama.
_ ¿Edward? _El la llenaba ahora. No pararía, la tensión en su cuerpo estaba enroscándose más y más tensa, sin alivio, ni liberación. El temor de que la dejara a medias le dolía el cuerpo de necesidad por la liberación.
Ella se tensó contra él, su cabeza sacudiéndose, las caderas luchando contra su agarre mientras se sacudían a la vez en sus duros empujones. Podía sentir el grueso acero invasor entre sus muslos una y otra vez, dejando su cuerpo lleno y chorreante con la humedad pero el torturante apretón de erótica furia nunca se alivió dentro de ella.
_Pronto, Isabella _le jadeó al oído, los labios acariciando el lóbulo mientras ella luchaba contra el continuo ritmo—. Solo déjalo ir. No te preocupes. No luches contra mí.
_Está matándome _el grito resonó alrededor de ellos, aumentando de intensidad mientras el fuego se elevaba en su cuerpo.
No podía resistirlo. No podía aguantarlo. Moriría. La mataría.
_Entonces nos matará a los dos. _Se arqueó dentro de ella, su polla golpeaba dentro de ella como un martillo de carne y sangre intentando llevarla más allá del límite del delirio.
Ella trato de alcanzarlo con las manos para acariciar su amplio pecho pero el le sujeto las manos sobre la cabeza y las apretó contra la cabecera y ella ahogo un gemido ya que seguía perdida en luces destellantes y neblinas de placer.
El fiero empalamiento, la lujuria y necesidad la hicieron jadear y gritar. La tensión estaba enroscándose más tensa, el miedo ensartándose a través de la bruma de pasión, haciendo las sensaciones más fuertes y profundas. No sobreviviría a esto. No podría resistirlo.
Edward le bajó los brazos de un tirón, asiéndolas ahora mientras se elevaba sobre ella, la cara una máscara de furiosa determinación mientras disparaba su polla dentro de ella repetidamente. Los ruidos de carne mojada, jadeante necesidad y las suplicas de isabella llenaban el interior de la habitación. Ella se retorcía debajo de él, sus gritos elevándose en un crescendo ahora mientras el infierno empezaba a tragarla.
El miedo bordeaba sus gritos, su conciencia, pero ella no podía detener sus empujones, no podía detener la reacción de su cuerpo.
_Ahora, Isabella _gritó él ásperamente, inclinándose sobre ella, aplicando una presión sobre su clítoris que la envió directamente a la locura.
La pelvis de él golpeó contra el ultra sensible brote con un último y duro empujón y Sarah se sintió morir. Explotar, perdida en un mar de sensaciones que amenazaba con destruirla. Oía a alguien gritando mientras sentía su carne apretarse dolorosamente alrededor de su pistoneante polla. Gritar, rogar mientras su cuerpo se tensaba hasta el punto de ruptura, arqueándose tan tirante que temió romperse mientras ola tras ola de sorprendente liberación rompía sobre su cuerpo. Rasgó a través de su vagina, quemando más allá del estómago y destrozando su cordura como si volara sobre ella, a través de ella pareciendo que nunca acabaría hasta que por fin con un último y brutal espasmo de su cuerpo, se derrumbó en el asiento, sintiendo el cálido chorro del semen de Edward contra la suave carne de su interior.
El salió poco a poco de su cuerpo como queriendo detener el tiempo a su alrededor y retrasar lo inevitable la separación había llegado lo que acababan de compartir se lo había demostrado después de tanto tiempo y experiencia había perdido el control y había dejado salir el animal que siempre llevaba dentro y lo había dejado hacer con Isabela y saciar sus mas bajos instintos.
Estaba claro que esto no podía seguir así en esta situación ya que no se atrevía a llamar a esto relación. Ella tenía que desaparecer de su vida y su mundo para siempre, pero tampoco quería que siguiera entregándose a otros hombres por dinero, no podía soportar la sola idea de otro hombre tocándola o haciéndola gritar el saber que el había sido el primero le hincho el ego masculino al borde del éxtasis.
Decidió que si era su última noche la disfrutaría al máximo, la giro sobre la cama y comenzó a besarle la parte trasera del cuello mientras una de sus manos recorría su espalda hasta detenerse sobre su trasero, ella emitió un gemido de protesta al sentir sus manos y sus labios sobre su piel, no podía ser posible que quisiera mas la había dejado exhausta y sabia o al menos eso era lo que quería creer el debería estar igual.
_No estarás queriendo mas verdad?_ pregunto ella con duda en la voz, algo le decía que se había tomado muy en serio su amenaza de hacerla pedir piedad.
_Eso es exactamente lo que pienso hacer honor a mi palabra esto te demostrará que soy un hombre de palabra y como hasta ahora no te e oído pedir piedad pienso corregir eso.
Diciendo eso introdujo su mano debajo de su cuerpo levantando su trasero, dejándola expuesta a su mirada lujuriosa, ella solo alcanzó a gemir al sentir su intromisión sin juego previo, ella lo sintió entre el placer y el ardor de su encuentro anterior, él le estrujaba la caderas como no queriendo que ella se le escapara, soltando gemidos y ruñidos que se perdían con los de ella, quien a su vez trato de callarlos mordiendo una almohada.
Llegaron juntos al clímax avasallador que a él lo hizo reafirmar su decisión.
El se levanto al amanecer con una decisión se fijo en el cuerpo desnudo que yacía sobre las sabanas de seda que había comprado especialmente para ella quería que todo fuera especial para su estancia desde un principio había tenido la necesidad de complacerla hasta el mas mínimo detalle y no lo había notado, se vistió muy lentamente como retrasando su partida.
La observa desnuda y tuvo la inclinación de volver a acostarse y envolverla en sus brazos.
En lugar de eso saco un sobre y lo deposito sobre el buro que estaba junto a la gran cama se detuvo un momento para delinear suso rostro con las yemas de sus dedos empezó por las cejas y bajo por los pómulos llegando a sus labios en los cuales se detuvo un momento rememorando lo que podía hacer con ellos cerro los ojos a esa sensación se levanto y salió de la habitación dando instrucciones a sSeth y se dispuso a salir de su vida.
Ella se levanto para encontrarse sola en la gran habitación por alguna extraña razón eso le disgusto y se reprendió por eso no debía de añorar despertar en brazos de nadie pero por alguna extraña razón asi lo sentía.
Se levanto de un salto, tenía que salir de aquí lo antes posible, no se podía sentar a pensar en el vacio que se afianzaba a sus entrañas. Movió la cabeza negativamente para borrar cualquier pensamiento al respecto. Al momento que comenzó a vestirse noto el sobre que había sobre la mesita de noche se volvió a sentar sobre la cama y lo abrió para encontrar dentro un montón de dinero en fajos de 100 dólares lo saco todo y salieron otro par de sobres mas pequeños, dejo el dinero a un lado y abrió uno de los sobres, en el se encontraba documentos que la hacían propietaria de un departamento en una de las zonas mas exclusivas de la ciudad, se quedo sin aliento ¿a que venia todo esto? dejó el otro sobre de lado y tomo el ultimo sobre el cual lo abrió ya con las manos temblorosas al no saber con que se iba a encontrar, dentro había un par de llaves que cayeron en su regazo y saco las facturas de un automóvil.
No supo cuanto tiempo había pasado hasta un movimiento afuera de la habitación la alertó por lo que se levanto de un salto y se dirigió a la misma.
_-He tú! sé que estas ahí te puedo oír, necesito hablarte, contesta-
Esperó a que respondiera pero en su lugar la puerta se abrió y delante de ella estaba el mismo hombre con quien había tropezado la primera vez que se había despertado en esta habitación,. se quedo igualmente impresionada por el tamaño el iba vestido como los hombres de negro con gafas y todo. Solo esperó que no sacara la lamparita y la deslumbrara para hacerla olvidar todo lo sucedo aunque pensándolo mejor, no seria tan mala idea si con eso borraba sus sentimientos de vacío y pesar.
Sacudió la cabeza para despejar su mente de esos pensamientos.
EÉl se acerco a ella de manera amenazante y ella trago en seco, por un instante pensó que la golpearía o algo peor, pero en su lugar metió la mano izquierda dentro del bolsillo derecho y fue entonces cuando ella se temió que fuera sacar un arma para matarla después de todo parecía ser que su estancia aquí se había acabado.
Fueron los minutos mas largos en toda su vida hasta que se dio cuenta que el extendía su mano hacia ella al mismo tiempo y por instinto cerro los ojos esperando oír una detonación pero en su lugar solo escucho el silencio.
Abrió un ojo para cerciorarse y después el otro muy lentamente como no creyendo lo que veía, delante de ella seguía el tipo con la mano estirada hacia ella pero en lugar de un arma en su mano sostenía un celular con la tapa levantada hacia ella para que lo tomara.
Ella estiro la mano temblorosa sin dejar de mirarlo a la cara a la espera de cualquier reacción de el para percibir el menor indicio o cualquier movimiento agresivo de su parte.
Tomo el celular de su mano y lo miro interrogativamente a la espera de una indicación de lo que quería que hiciera con el, pero aquel hombre se giro sobre sus talones y salió de la habitación sin esperar a ver lo que ella hacía.
Se quedo parada en el mismo lugar por un tiempo, no sabía cuánto, solo sabía que parecía que el tiempo se había detenido junto con ella, hasta que unos ruidos de fuera la volvieron a la realidad.
Puso mucha atención a los ruidos que escuchaba pero no lograba entender que los producía. Eeran como murmullos lejanos y a la vez alguien tratando de abrir la puerta, tomo el teléfono y trató de marcar algún numero que se le viniera a la cabeza para pedir ayuda pero las manos le temblaban tanto que no logro discar ningún numero, se quedo paralizada al ver que no tenía a quien llamar.
La puerta estallo hacia adentro, ella por instinto se lanzo hacia la cama tratando de llegar al otro extremo para tratar de cubrirse con ella.
-Bella eres tu? estás bien?, Bella contesta! soy Jasper!-
Ella salió del otro extremo de la cama con cautela al ver quien había irrumpido, salto sobre la cama la atravesó de un salto y se detuvo en seco al ver al hombre que venia detrás de Jasper. Era enorme!! igual o mas que el carcelero.
- Hey chica linda, mi nombre es Emmett, tú debes de ser Bella encantado de conocerte-dicho esto le tomo la mano y se la beso, a ella le pareció algo extravagante dado su posición de mujer de la calle. pocos hombres la trataban de esa manera.
-Bella tenemos que salir de aquí, el guarda puede regresar en cualquier momento-
Ella se giro y tomo todo lo que había en la cama saco su bolso de debajo de la misma y lo hechó todo ahí. En cuanto se giró una Alice a punto de llorar la miraba desde el otro lado de la puerta con expectación, al momento se abalanzo sobre ella y la abrazo con toda la fuerza de su pequeño cuerpo. Bella se quedó estática, pocas veces se permitía cualquier demostración de afecto para con nadie pero Alice no era nadie, era su única amiga o conocida y en estos momentos agradecía el abrazo. La rodeo con sus brazos hasta que oyó los sollozos y sintió el cuerpo de Alice temblar.
-Shhh Alice, todo está bien yo estoy bien ya paso-se retiro un poco para mirar el rostro de Alice y con la mirada le indico que todo estaba bien
-Por un momento creí que no volvería a verte temí encontrarte destrozada en un charco de sangre o algo por el estilo- en aquel momento Alice se detuvo y observo a Bella de los pies a la cabeza analizando su aspecto.
-ok si se supone que estabas raptada que haces vestida con ropas de diseñador y bien aseada? y no tienes ningún rasguño a menos que tomes esa mordida en tu cuello como alguna marca de dolor-instintivamente Bella se llevó la mano al cuello tratando de ocultarlo, al momento se sintió estúpida ya que era obvio que todos la habían visto.
-Eh chicas, no quiero interrumpir vuestro reencuentro, pero será mejor que nos vayamos no sea que el carcelero regrese a ver qué pasa.
Todos comenzaron a salir del lugar pero Bella se quedó atrás, se giró para dar una última mirada al lecho el cual lucia desordenado pero aun así le pareció que lo iba a extrañar solo la mano de Emmett la devolvió a la realidad.
-Vamos dulzura, es hora de ser libre por fin.
´”Libre” se dijo a sí misma, podría serlo alguna vez? por primera vez volvía a la realidad de su situación, los meses que paso encerrada fueron los únicos que en realidad se había sentido libre de toda responsabilidad había olvidado sus obligaciones y se había dedicado a disfrutar de tres comidas y una cama blanda y lo principal había disfrutado de los encuentros sexuales.
-LIBERTAD? No lo creo- se dijo tan bajo que solo ella se escuchó
Ahora tendría que volver a la realidad a mendigar con su cuerpo a tener hambre…….o NO?
Tomo su bolsa y se aferro a ella como un salvavidas y entonces involuntariamente una sonrisa se dibujo e su rostro Alice la vio y se alegro de ver que su aspecto cambiaba con solo una sonrisa.
- Eso es bella esa es la actitud asía la libertad vas a ver que todo va salir bien hada Alice se encargara de eso
Bella volvió a sonreír y asintió, claro que iba a cambiar.
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hola en recompensa les dejo el nuevo cap dos por uno.
saludos.


